El país de Lula avanza firme hacia el “milagro económico”
Martín
Kanenguiser
Enviado
especial
Las
claves son el optimismo y la pujanza
Domingo
1 de junio de 2008 Publicado en la Edición impresa
SAN PABLO.– A primera
vista, Ricardo Steinbruch y Reginaldo Lopes no tienen muchas cosas
en común, salvo que ambos son paulistas. Steinbruch
preside Vicunha Textil, una empresa que tiene unos 9000 empleados,
factura más de 800 millones de dólares por año
y forma parte de un grupo que también maneja un banco, es
socio de una siderúrgica y tiene negocios en el agro.
Lopes es un taxista que para
poder pagar los estudios universitarios de sus dos hijos tolera
14 horas diarias el insoportable tránsito de la capital económica
de este Brasil pujante, complejo y desigual.
Pese a la brecha que hay entre
sus dos mundos, ambos coinciden en que el Brasil de hoy es mucho
mejor que el de hace 10 años, aunque mantenga importantes
heridas sociales abiertas.
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