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Julio Gómez-Pomar
Ex
Secretario de Estado de Administraciones Públicas
Ya hay nuevo estatuto
del empleado público
A finales del mes pasado finalizó
la tramitación del nuevo Estatuto del Empleado Público.
Lo primero que corresponde hacer es felicitarse por tener
un texto básico que ha tardado mucho tiempo y muchos
gobiernos en ver la luz y ello no es sino una prueba de que
no resulta sencillo elaborar una norma básica sobre
la función pública. Las dificultades a las que
debe hacer frente la norma son, por una parte, la necesidad
de actualizar una normativa vieja y que ha producido importantes
disfunciones: Ausencia de carrera administrativa, movilidad
excesiva, sistema retributivo que se había hecho incomprensible
con una ilógica dinámica en la fijación
de las retribuciones de muchos puestos de trabajo, sistema
de negociación gobierno sindicatos difuso y que no
integra a las Comunidades Autónomas, etc. Y por otro,
determinar el alcance del carácter básico del
Estatuto.
En relación con las dos
grandes cuestiones que se tenían que haber resuelto,
creo que el Estatuto es “demasiado básico”
si se permite la expresión. Comenzando por el último
punto, el alcance de la normativa básica, el Estatuto
deja demasiadas materias importantes al desarrollo de la ley
autonómica (y de la estatal). Quizá en un afán
de no provocar tensiones con normas ya aprobadas en muchas
comunidades autónomas y quizá con un afán
de dejar hacer a las que todavía no han elaborado normas
de función pública específicas. Bien
es cierto que el volumen competencial y de gestión
de recursos por las CCAA es tal que a estas alturas es difícil
justificar casi cualquier intento de armonizar normas o dictar
una normativa básica razonablemente uniformadora.
En relación con lo que son
los grandes temas, el Estatuto, como diría un aficionado
a los toros, “apunta maneras”: La función
directiva, la evaluación del desempeño, la carrera
profesional, etc. Pero solo apunta, ya que ha renunciado expresamente
a regular con un mayor detalle muchos aspectos relevantes.
Hubiera sido deseable una aprobación
unánime y creo que ha faltado esfuerzo por parte de
todos. Miremos el lado bueno. El estatuto abre mucho trabajo
por delante, trabajo importante para recomponer una función
pública con muchos desajustes. Esperemos que lo que
se haga sea bueno y estable.

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