Nº332
Del 22 al 28 de Octubre del 2008
 
 






 
 

Julio Gómez-Pomar
Ex Secretario de Estado de Administraciones Públicas
Ya hay nuevo estatuto del empleado público

 
 


A finales del mes pasado finalizó la tramitación del nuevo Estatuto del Empleado Público. Lo primero que corresponde hacer es felicitarse por tener un texto básico que ha tardado mucho tiempo y muchos gobiernos en ver la luz y ello no es sino una prueba de que no resulta sencillo elaborar una norma básica sobre la función pública. Las dificultades a las que debe hacer frente la norma son, por una parte, la necesidad de actualizar una normativa vieja y que ha producido importantes disfunciones: Ausencia de carrera administrativa, movilidad excesiva, sistema retributivo que se había hecho incomprensible con una ilógica dinámica en la fijación de las retribuciones de muchos puestos de trabajo, sistema de negociación gobierno sindicatos difuso y que no integra a las Comunidades Autónomas, etc. Y por otro, determinar el alcance del carácter básico del Estatuto.

En relación con las dos grandes cuestiones que se tenían que haber resuelto, creo que el Estatuto es “demasiado básico” si se permite la expresión. Comenzando por el último punto, el alcance de la normativa básica, el Estatuto deja demasiadas materias importantes al desarrollo de la ley autonómica (y de la estatal). Quizá en un afán de no provocar tensiones con normas ya aprobadas en muchas comunidades autónomas y quizá con un afán de dejar hacer a las que todavía no han elaborado normas de función pública específicas. Bien es cierto que el volumen competencial y de gestión de recursos por las CCAA es tal que a estas alturas es difícil justificar casi cualquier intento de armonizar normas o dictar una normativa básica razonablemente uniformadora.

En relación con lo que son los grandes temas, el Estatuto, como diría un aficionado a los toros, “apunta maneras”: La función directiva, la evaluación del desempeño, la carrera profesional, etc. Pero solo apunta, ya que ha renunciado expresamente a regular con un mayor detalle muchos aspectos relevantes.

Hubiera sido deseable una aprobación unánime y creo que ha faltado esfuerzo por parte de todos. Miremos el lado bueno. El estatuto abre mucho trabajo por delante, trabajo importante para recomponer una función pública con muchos desajustes. Esperemos que lo que se haga sea bueno y estable.






   
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