La competencia
energética
Juan E. Iranzo
La garantía
de suministro en todo momento debe constituir el principal
objetivo de la política energética. España
es un país que ha sufrido una constante dependencia
energética exterior, como consecuencia de la falta
de recursos autóctonos necesarios para hacer frente
a la ya conocida evolución económica del país.
Este crecimiento económico que se ha venido experimentando
en los últimos años ha incrementado esa tasa
de dependencia de manera sobresaliente, en concordancia con
el aumento del consumo energético final para el desarrollo
industrial y el uso privado. Como consecuencia de ello España
se sitúa con una tasa de dependencia en torno al 85,1%
a finales de 2007. El Petróleo representa más
de la mitad de nuestro abastecimiento de energía primaria;
procede casi íntegramente del exterior, de un mercado
cartelizado por la OPEP. Ahora bien, una de las grandes alternativas
al crudo es el Gas Natural.
El suministro de Gas Natural ha
evolucionado en los últimos años de manera notable
en España, convirtiéndose en un elemento clave
para la reproducción de electricidad final, a través
de los denominados ciclos combinados que permiten llevar a
cabo la generación con una reducción energética
del proceso y una clara minimización de impacto medioambiental
con respecto a otras tecnologías de obtención
de Energía eléctrica para el consumo. España
se aprovisiona de sus necesidades de Gas Natural procedente
de un abanico relativamente amplio de países, según
lo preceptuado en la propia Ley de Hidrocarburos, que indica
la necesidad de no someterse a concentración de más
del 60% de las necesidades de aprovisionamiento en torno a
un único país exportador. Es evidente que el
sector del Gas Natural en España ha tenido un fuerte
desarrollo en los últimos años, siendo el porcentaje
de crecimiento de la demanda de este producto superior a la
demanda global energética española. La producción
nacional es muy escasa, algo más de 1,2% de la oferta
anual, por lo que se hace necesario el aprovisionamiento a
través de los gasoductos, y en su caso, a través
de los buques metaneros, que cada vez se hacen más
necesarios debido al aumento de la demanda de Gas Natural.
Gran cantidad del Gas que es importado por España,
concretamente una tercera parte, se lleva a cabo a través
de gasoductos, principalmente provenientes de Argelia y de
Noruega. El resto se recibe directamente de las regasificadoras
situadas en la Península (Cartagena, Bilbao, Huelva,
Barcelona y Sagunto).
El sector energético ha
sido uno de los más afectados por la intervención
del sector público en la mayoría de los países
desarrollados entre los años sesenta y ochenta del
siglo XX. Los problemas energéticos se trataban de
resolver mediante la planificación centralizada, en
cuyo marco las empresas privadas apenas tenían margen
de maniobra. Sin embargo, la nueva regulación ha impulsado
la competencia. En efecto, la Ley del Sector Eléctrico
de 1997 tiene como objetivo introducir competencia y libertad
de empresa en el sector. Los pilares sobre los que se sustenta
son los siguientes: a) separación de actividades entre
reguladas y no reguladas; b) libertad de entrada en estas
últimas; c) derecho de acceso de terceros a la redes;
d) libre elección de suministrador y e) creación
de un mercado mayorista de electricidad en el que los precios
se fijan libremente en función de la oferta y la demanda.
La separación de actividades entre reguladas y no reguladas
tiene por objeto introducir mayor competencia en aquellos
segmentos donde no se presentan problemas de monopolio natural,
y que, por tanto, puede funcionar perfectamente en un marco
de libertad. En el caso de sector eléctrico, las tareas
que pueden funcionar en régimen de competencia conforme
al nuevo modelo son las de generación y comercialización,
mientras que las de transporte y distribución, por
presentar características de monopolio natural debido
a que son actividades de red, continúan reguladas con
objeto de evitar el abuso de poder de mercado y garantizar
un acceso no discriminatorio a las redes para toda las empresas
que operan en los segmentos competitivos. Un elemento clave
del nuevo sistema lo constituye el derecho de acceso de terceros
a las redes de transporte y de distribución. Cualquier
comercializador podrá utilizar las redes de distribución
instaladas en la zona donde se encuentren sus clientes para
hacer llegar a éstos la electricidad que han adquirido.
Para ello deberán pagar a su propietario, que tiene
la obligación de permitir el acceso a las mismas, un
canon o peaje cuya cuantía será fijada administrativamente
para evitar el abuso del poder de monopolio derivado de la
existencia de una única red.
La Ley del Sector Eléctrico
establece, asimismo, la separación jurídica
entre las actividades reguladas y las liberalizadas, de tal
modo que, dentro de una misma empresa, no se pueden realizar
conjuntamente actividades reguladas y no reguladas. No obstante,
el mismo grupo empresarial sí puede operar en ambos
segmentos mediante empresas jurídicamente independientes
y mantener una separación contable de sus operaciones.
Asimismo, la Ley del Sector de Hidrocarburos de 1998 (LSH)
supone la liberalización del sector y la creación
de un nuevo sistema cuyo funcionamiento es similar al del
eléctrico. Se establece una distinción entre
las actividades que pueden desarrollarse en régimen
de libre competencia y las actividades reguladas, encontrándose
dentro del primer grupo la posición, la producción
y la comercialización del Gas Natural, mientras que
las actividades de regasificación, almacenamiento,
transporte y distribución serían sometidos a
regulación, y su retribución fijada administrativamente.
Los distribuidores deberán hacerse cargo del suministro
de gas a los clientes que permanezcan a tarifa y permitir
el acceso a sus redes a comercializadores y clientes cualificados.
En este contexto de fuerte dependencia
exterior en los abastecimientos energéticos, la fusión
Gas Natural – Unión Fenosa permite mejorar su
capacidad de negociación en los mercados internacionales,
puesto que aumenta su poder de demanda en los abastecimientos
de gas, lo que redunda positivamente en la mejora de la garantía
de suministro. En el mercado nacional se crea un operador
mayor, lo que permite, con la regulación actual, mejorar
el grado de competencia, sobre todo en el sector eléctrico,
lo que redundará positivamente en los consumidores.

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