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Manuel Balmaseda,
Director Economista Jefe de CEMEX
Depresión post-vacacional
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La vuelta de vacaciones ha reabierto la discusión sobre
la sostenibilidad de la expansión de la economía
global, que lleva creciendo por encima de su media histórica
desde hace varios años. En particular, las dudas se
centran, una vez más, en la economía estadounidense,
en la intensidad de su desaceleración y en el impacto
que ésta pueda tener sobre la actividad de otras economías.
Estas dudas no son nuevas, pero a diferencia de otras veces,
alguno de los riesgos parece estar materializándose.
En particular, el sector inmobiliario residencial de EE.UU.,
que comenzó a moderarse hace ya un año, está
experimentando ahora caídas importantes en la actividad
constructora y un freno significativo de los precios. Los
permisos de construcción se han reducido un 21% en
el último año (dato de julio), lo mismo que
ha ocurrido con las solicitudes de hipoteca para la compra
de vivienda nueva. Las estimaciones de Dresdner Bank apuntan
a que el ajuste del sector hasta los niveles de 2003 supondría
una reducción de la inversión residencial del
32%, lo que reduciría el crecimiento de la economía
de EE.UU. en 1,7% en los dos próximos años.
Asimismo, la riqueza inmobiliaria ralentizaría el consumo
de los hogares, particularmente en un entorno de elevados
precios de la energía y de subidas de tipos de interés.
Con todo, a pesar de la contribución
negativa de la construcción residencial, las previsiones
de crecimiento del PIB de EE.UU. para el año próximo
se sitúan en torno al 2,7%, dependiendo del grado de
“pesimismo” respecto al sector residencial y de
su impacto sobre el consumo. Incluso los más pesimistas
predicen crecimientos del entorno del 2%, lo que, en el fondo,
muestra la fortaleza intrínseca de la economía
americana.
En lo que respecta al resto del
mundo, a pesar de la ralentización de EE.UU., debería
seguir creciendo a una tasa elevada, por encima de la media
histórica, aunque menor a la de estos últimos
años. Los países del Sudeste Asiático
moderarán su ritmo de expansión pero mantendrán
el dinamismo, apoyados por la “vuelta al cole”
de Japón. Europa continuará la fase expansiva
en la finalmente ha entrado sobre la base de su demanda interna,
salvando los obstáculos que suponen el aumento del
IVA en Alemania o los mercados inmobiliarios en varios países.
En suma, estamos en plena depresión
post-vacacional. Los meses hasta las Navidades serán
duros, sobre todo para el mercado residencial americano que
podría vivir sus peores meses. Pero las uvas deberían
animarnos un poco. 2007, en principio, no se presenta tan
mal, aunque los riesgos sean mayores y vayan en aumento. ¿2008?,
¡ya veremos dentro de un año!

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