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Alfredo Jiménez
Los efectos de esta subida se han dejado notar en todos los mercados, tanto los monetarios como los de capitales y de cambios. Por ejemplo, los tipos de interés del euro a corto plazo bajaron hasta situar al depósito interbancario a un año en el 2,29% de rentabilidad, frente al 2,39% de la semana anterior. Los operadores en este mercado han retrasado sus expectativas de subidas de los tipos de interés oficiales hasta bien avanzado el año 2005. Por su parte la rentabilidad del bono alemán a 10 años también bajó 10 puntos básicos desde el 4% al 3,90%, en una semana en la que cada día se negociaban rentabilidades menores para estos productos a largo plazo. La curva de rentabilidades ha descendido de forma casi paralela 10 puntos básicos desde el año al 10 años, por lo que se ha producido un aplanamiento de dicha curva, reduciéndose el diferencial entre la rentabilidad a largo plazo y la rentabilidad a corto plazo. Este aplanamiento es habitual en escenarios de estancamiento económico. El tipo de cambio del US$ frente al euro también se vio afectado mostrando una extraña correlación con el precio del petróleo, de manera que cerró la semana con una paridad cercana al 1,25 desde el 1,23 al que comenzaba. Los analistas técnicos afirman que este nivel de 1,25 es muy significativo y que en el caso de que el mercado lo superara, la paridad se podría ir perfectamente hasta los máximos de este año, a 1,29 $ por cada euro. En cuanto a los datos macroeconómicos conocidos durante la semana, se podría afirmar que la incertidumbre sobre la evolución de la economía europea crece en la misma medida en que crece el precio del petróleo. A pesar de esto, Trichet en sus recientes declaraciones intentó trasmitir confianza, reafirmando su convencimiento de que la economía europea está creciendo por encima del 2% y que además seguirá creciendo a este ritmo a lo largo del 2005. Los mercados no lo ven tan claro, como se pudo comprobar durante la semana, y a pesar del posible componente especulativo del actual precio del crudo, sus niveles actuales están tan lejos de las previsiones realizadas a principios del año que es impensable que el crecimiento económico no termine de resentirse. En este sentido, y contrariamente a lo que pueda estar transmitiendo la autoridad monetaria europea, la impresión generalizada de los operadores es que el BCE tardará meses en modificar los tipos de interés de intervención. |
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