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Julio Gómez-Pomar
Ex
Secretario de Estado de Administraciones Públicas
Administración
Electrónica y Estado Autonómico
Las posibilidades que ofrecen
las nuevas tecnologías en todos los campos del conocimiento
humano y en el desarrollo global de la sociedad parecen no
tener límites. Las TIC han cambiado los mercados, las
formas y las oportunidades de negocio, el acceso al conocimiento
y a la información...
Para las Administraciones Públicas,
las TIC han supuesto ya en diversos ámbitos (Agencia
Tributaria, Seguridad Social) una trasformación muy
profunda en la organización interna y en los modos
de trabajo. Pero donde más visible pueden resultar
para los ciudadanos las potencialidades que ofrece la Administración
Electrónica es precisamente en las relaciones entre
éstos y sus Administraciones Públicas
Los ciudadanos tienen, necesariamente,
les guste o no, que acudir a la Administración para
cumplir con un conjunto de obligaciones de muy diversa índole,
para poder ejercitar muchos de sus derechos y esperan, cabalmente,
obtener un servicio de calidad, preciso en tiempo y forma.
El mapa territorial español,
con tres niveles distintos de Administración : central,
autonómica y local tiene, precisamente, su razón
de ser, en poder prestar un mejor servicio a los ciudadanos,
situando la prestación de cada uno de ellos en el ámbito
territorial que resulte más idóneo. Además,
sobre estas tres administraciones, se superpone la Administración
Europea, con no pocas y cada vez más importantes competencias
que le han ido cediendo sucesivamente los Estados Miembros.
A los ciudadanos no se les puede
exigir que conozcan las complejidades intrínsecas a
este entramado administrativo; es más, una de las principales
obligaciones de una Administración que se precie de
serlo, debe ser la de hacer las cosas sencillas para ellos.
Desde esta perspectiva la Administración
electrónica ofrece una oportunidad única al
conjunto de Administraciones públicas para que los
ciudadanos podamos “ hacer nuestras gestiones desde
casa” sin importarnos demasiado quién es la Administración
que resuelve. Confiemos en que el afán de protagonismo
de unos y otros a la hora de mostrar quien ofrece los servicios
(afán que no suele verse a la hora de explicar quién
recauda o a quién va a parar cada tributo) no sea un
obstáculo para que de verdad el ciudadano se relacione
con las Administraciones Públicas a través de
una “ventanilla única”, preferentemente
“virtual”, porque hoy día, el “estado
del arte” lo permite y lo aconseja.

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