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Manuel Balmaseda,
Jefe del Servicio de Estudios del BBVA para España
Nuevo Censo, más hogares y más viviendas
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Hasta hace poco tiempo se consideraba que la capacidad de
absorción de vivienda nueva en España era inferior
a las 300.000 al año. La base de estas estimaciones
radicaba en las proyecciones de población y de formación
de hogares para la década de los noventa que se desprendían
del Censo de Población y Viviendas de 1991. El avance
del Censo de 2001, publicado por el INE, muestra que estas
proyecciones se han visto claramente desbordadas, tanto en
lo respectivo a los datos de población como al de formación
de hogares. Por ejemplo, la población española
en 2001 se aproximaba a los 41 millones según el nuevo
censo, mientras que las proyecciones anteriores la situaban
en 39,5 millones. Con ello el número de hogares ha
aumentado en la última década en casi 2,5 millones,
hasta los más de 14 millones, frente al aumento de
1,4 millones de la década anterior. La previsión
de los flujos migratorios constituyó el principal error
en la previsión de población. Así, se
consideraba un flujo anual de inmigrantes de 30.000 personas,
mientras que en 2000 este flujo ascendió a 360.000.
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"España
podría absorber una demanda de 450.000 nuevas viviendas
al año en la próxima década, sobre
la base de la información del Avance del Censo
2001." |
Por otro lado el Censo pone de
manifiesto los cambios estructurales que está experimentando
la composición de la familia española, tanto
por los cambios en la "familia tradicional" como
por el menor número de hijos. Estos cambios se han
traducido en una reducción significativa del número
de personas por hogar. En 1960 el hogar medio se componía
de 4,35 miembros, cifra que todavía en 1980 se situaba
en 3,62 personas por hogar, pero que en 2001 se encuentra
en 2,86 personas por hogar. En términos de viviendas
ello implica que si la población se hubiera mantenido
constante en estos años, la demanda de vivienda habría
crecido un 10% en la última década sólo
por la recomposición familiar.
A estos factores debe añadirse
la mayor demanda de vivienda fruto de la mejora en el nivel
de vida de los españoles. A medida que aumenta la renta
y riqueza de los individuos su demanda de vivienda aumenta,
exigiendo tanto una mejor calidad de los inmuebles como una
mayor cantidad, debido en parte a una mayor demanda de segunda
residencia. Ello se refleja en un incremento del número
de metros cuadrados de vivienda por persona. Así, en
España este indicador ha aumentado continuadamente
desde los 24,25 m2 por persona de que disponíamos en
1960 hasta los 44,94 de 1991. En 2001 esta cantidad ha continuado
aumentando, hasta situarse en 53,5 m2 por persona. Ahora bien,
a pesar del importante incremento experimentado, los españoles
todavía disponemos de un menor número de metros
cuadrados por persona que los ciudadanos de países
más desarrollados (más de 60 m2). Ello sugiere
que en la medida que la economía española converja
con la de los países más avanzados también
se producirá un aumento en la cantidad de vivienda
demandada.
Con todo, unas primeras estimaciones
sobre la base de los datos del Censo de 2001 indican que la
capacidad de absorción de vivienda de la economía
española ha aumentado hasta situarse entre los 400.000
y 500.000 nuevos inmuebles al año. La intensidad de
la inmigración y de la demanda de segunda residencia,
tanto por no residentes como por nacionales, influirá
decisivamente en este proceso. Así, una entrada significativa
de inmigrantes que se estabilizara en 175.000 nuevas entradas
al año generaría una demanda media anual del
entorno de 450.000 nuevos hogares hasta final de década.
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