Nº90
Del 7 al 13 de Mayo del 2003
 


 


 
 


Manuel Balmaseda
, Jefe del Servicio de Estudios del BBVA para España
Nuevo Censo, más hogares y más viviendas

 




Hasta hace poco tiempo se consideraba que la capacidad de absorción de vivienda nueva en España era inferior a las 300.000 al año. La base de estas estimaciones radicaba en las proyecciones de población y de formación de hogares para la década de los noventa que se desprendían del Censo de Población y Viviendas de 1991. El avance del Censo de 2001, publicado por el INE, muestra que estas proyecciones se han visto claramente desbordadas, tanto en lo respectivo a los datos de población como al de formación de hogares. Por ejemplo, la población española en 2001 se aproximaba a los 41 millones según el nuevo censo, mientras que las proyecciones anteriores la situaban en 39,5 millones. Con ello el número de hogares ha aumentado en la última década en casi 2,5 millones, hasta los más de 14 millones, frente al aumento de 1,4 millones de la década anterior. La previsión de los flujos migratorios constituyó el principal error en la previsión de población. Así, se consideraba un flujo anual de inmigrantes de 30.000 personas, mientras que en 2000 este flujo ascendió a 360.000.
  "España podría absorber una demanda de 450.000 nuevas viviendas al año en la próxima década, sobre la base de la información del Avance del Censo 2001."

Por otro lado el Censo pone de manifiesto los cambios estructurales que está experimentando la composición de la familia española, tanto por los cambios en la "familia tradicional" como por el menor número de hijos. Estos cambios se han traducido en una reducción significativa del número de personas por hogar. En 1960 el hogar medio se componía de 4,35 miembros, cifra que todavía en 1980 se situaba en 3,62 personas por hogar, pero que en 2001 se encuentra en 2,86 personas por hogar. En términos de viviendas ello implica que si la población se hubiera mantenido constante en estos años, la demanda de vivienda habría crecido un 10% en la última década sólo por la recomposición familiar.

A estos factores debe añadirse la mayor demanda de vivienda fruto de la mejora en el nivel de vida de los españoles. A medida que aumenta la renta y riqueza de los individuos su demanda de vivienda aumenta, exigiendo tanto una mejor calidad de los inmuebles como una mayor cantidad, debido en parte a una mayor demanda de segunda residencia. Ello se refleja en un incremento del número de metros cuadrados de vivienda por persona. Así, en España este indicador ha aumentado continuadamente desde los 24,25 m2 por persona de que disponíamos en 1960 hasta los 44,94 de 1991. En 2001 esta cantidad ha continuado aumentando, hasta situarse en 53,5 m2 por persona. Ahora bien, a pesar del importante incremento experimentado, los españoles todavía disponemos de un menor número de metros cuadrados por persona que los ciudadanos de países más desarrollados (más de 60 m2). Ello sugiere que en la medida que la economía española converja con la de los países más avanzados también se producirá un aumento en la cantidad de vivienda demandada.

Con todo, unas primeras estimaciones sobre la base de los datos del Censo de 2001 indican que la capacidad de absorción de vivienda de la economía española ha aumentado hasta situarse entre los 400.000 y 500.000 nuevos inmuebles al año. La intensidad de la inmigración y de la demanda de segunda residencia, tanto por no residentes como por nacionales, influirá decisivamente en este proceso. Así, una entrada significativa de inmigrantes que se estabilizara en 175.000 nuevas entradas al año generaría una demanda media anual del entorno de 450.000 nuevos hogares hasta final de década.