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Juan Velarde Fuertes,
Consejero del Tribunal de Cuentas
Oligarquía
y caciquismo
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Hay que volver la vista atrás para entender parte de
lo ocurrido en las elecciones municipales y autonómicas
del 25 de mayo de 2003. En el "sólido sur"
del socialismo -las Comunidades Autónomas de Castilla-La
Mancha, Extremadura y Andalucía- ha aparecido un fenómeno
singular que enlaza con muchos aspectos de lo que el gran
economista Myrdal expuso en "The Negro problem",
estudiando otro "sólido sur", el de los Estados
Unidos. El voto en las ciudades ha pasado a ser radicalmente
dispar al que tiene lugar en el campo. El socialismo no ganó,
en España, en las ciudades de Ciudad Real, Toledo,
Albacete, Mérida, Badajoz. Cáceres, Huelva,
Cádiz, Marbella, Málaga, Jaén, Granada
o Almería. Sin embargo se impuso, con fuerza notable
en los pueblos pequeños. Esta situación de "burgos
podridos", como denominaron los progresistas españoles
en la etapa de la II República a estas localidades,
se debe siempre a algún tipo de enlace entre tres factores:
un nivel cultural más bajo que en las zonas urbanoindustriales;
una red de control de la población sólidamente
instalada, que ofrece ventajas económicas -en este
caso, sobre todo, subvenciones, sueldos y ayudas por desempleo-
y, finalmente, una situación Rottenberg. Rottenberg,
al estudiar, en su ensayo "Ocio y trabajo en la isla
Antigua", por qué en esta isla del Caribe la población
negra prefería un escuálido subsidio a un buen
jornal cortando caña, se encontró con que esto
último degradaba socialmente, porque recordaba la esclavitud.
Era lo que hacían antaño los esclavos. Basta
estudiar, con Martínez Alier, el fenómeno de
"la unión" en nuestro sólido sur,
para comprender la importancia coactiva de esas convicciones.
Ciertos trabajos en esa región española están
unidos a un recuerdo de hambre angustiosa que llega desde
hace siglos hasta el inicio de la industrialización,
en los años cincuenta, que únicamente se paliaban
con jornales en el campo , y eso cuando se podían conseguir.
Es gratificante no trabajar en el campo, a costa de lo que
sea; es denigrante, hacerlo. El que proporcione esa escapatoria
-y más aún si lo vigila y puede detener el beneficio-
controla el voto. Nada, o poco, de eso, sucede en las zonas
urbanas. Por supuesto, en España, como preludio, todo
ello lo estudió una Comisión que trabajaba en
el Ateneo Científico, Literario y Artístico
de Madrid, dirigida por Costa. La Restauración había
sido la creadora del sistema. Costa le puso, como le gustaba,
al trabajo resultante, un título lapidario: "Oligarquía
y caciquismo". Por mucho que nos moleste, es difícil
no repetir ese mismo título ahora. Pero lo terrible
es que, al estudiar Myrdal todo esto en el trabajo citado,
"The Negro problem", lo encontró perfecto
para explicar el fenómeno de "causación
acumulativa negativa", un círculo vicioso en el
que la pobreza engendra pobreza, sin que exista salida. No
en balde Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha,
por este orden, son las tres Comunidades Autónomas
más pobres de España. Espeluzna un poco observar
tales enlaces.
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