Nº93
Del 28 de Mayo al 3 de Junio del 2003
 


 


 
 


Juan Velarde Fuertes
, Consejero del Tribunal de Cuentas
Oligarquía y caciquismo

 
 



Hay que volver la vista atrás para entender parte de lo ocurrido en las elecciones municipales y autonómicas del 25 de mayo de 2003. En el "sólido sur" del socialismo -las Comunidades Autónomas de Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía- ha aparecido un fenómeno singular que enlaza con muchos aspectos de lo que el gran economista Myrdal expuso en "The Negro problem", estudiando otro "sólido sur", el de los Estados Unidos. El voto en las ciudades ha pasado a ser radicalmente dispar al que tiene lugar en el campo. El socialismo no ganó, en España, en las ciudades de Ciudad Real, Toledo, Albacete, Mérida, Badajoz. Cáceres, Huelva, Cádiz, Marbella, Málaga, Jaén, Granada o Almería. Sin embargo se impuso, con fuerza notable en los pueblos pequeños. Esta situación de "burgos podridos", como denominaron los progresistas españoles en la etapa de la II República a estas localidades, se debe siempre a algún tipo de enlace entre tres factores: un nivel cultural más bajo que en las zonas urbanoindustriales; una red de control de la población sólidamente instalada, que ofrece ventajas económicas -en este caso, sobre todo, subvenciones, sueldos y ayudas por desempleo- y, finalmente, una situación Rottenberg. Rottenberg, al estudiar, en su ensayo "Ocio y trabajo en la isla Antigua", por qué en esta isla del Caribe la población negra prefería un escuálido subsidio a un buen jornal cortando caña, se encontró con que esto último degradaba socialmente, porque recordaba la esclavitud. Era lo que hacían antaño los esclavos. Basta estudiar, con Martínez Alier, el fenómeno de "la unión" en nuestro sólido sur, para comprender la importancia coactiva de esas convicciones. Ciertos trabajos en esa región española están unidos a un recuerdo de hambre angustiosa que llega desde hace siglos hasta el inicio de la industrialización, en los años cincuenta, que únicamente se paliaban con jornales en el campo , y eso cuando se podían conseguir. Es gratificante no trabajar en el campo, a costa de lo que sea; es denigrante, hacerlo. El que proporcione esa escapatoria -y más aún si lo vigila y puede detener el beneficio- controla el voto. Nada, o poco, de eso, sucede en las zonas urbanas. Por supuesto, en España, como preludio, todo ello lo estudió una Comisión que trabajaba en el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid, dirigida por Costa. La Restauración había sido la creadora del sistema. Costa le puso, como le gustaba, al trabajo resultante, un título lapidario: "Oligarquía y caciquismo". Por mucho que nos moleste, es difícil no repetir ese mismo título ahora. Pero lo terrible es que, al estudiar Myrdal todo esto en el trabajo citado, "The Negro problem", lo encontró perfecto para explicar el fenómeno de "causación acumulativa negativa", un círculo vicioso en el que la pobreza engendra pobreza, sin que exista salida. No en balde Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha, por este orden, son las tres Comunidades Autónomas más pobres de España. Espeluzna un poco observar tales enlaces
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