Nº93
Del 28 de Mayo al 3 de Junio del 2003
 


 


 
 


 

  - Antonio Argandoña,
Profesor, IESE Business School:
    - Gregorio Izquierdo Llanes,
Director de Análisis del IEE:
 
1. ¿Qué perspectivas ve a la economía española?
 

La economía española sigue presentando una marcha positiva, notablemente superior a la de nuestros socios europeos. Hay puntos fuertes, como los bajos tipos de interés, la reducción de los precios del petróleo, la fortaleza en la construcción, una política fiscal razonable y una excelente capacidad de creación de empleo a pesar de la debilidad del crecimiento del PIB. Y hay también debilidades, como el euro fuerte, el alto endeudamiento de las familias y un entorno político que parece ser ya de pre-campaña permanente. Lo más negativo de ese panorama es la ausencia de un motor claro para el crecimiento, que no parece vaya a ser el consumo, ni la inversión en equipo, ni las exportaciones, y que tendrá que ser la construcción, a pesar de que tarde o temprano tendrá que abandonar ese papel. Y lo más preocupante, la posibilidad de que la economía española se instale en un clima de atonía y bajo crecimiento. Todo ello me lleva a pensar que 2003 va a ser un año como el anterior, quizás un poco mejor, pero de ningún modo mucho mejor. De ahí mi preocupación por aquella atonía.






Las cifras de Contabilidad Nacional Trimestral parecen apuntar hacia la consolidación de la recuperación de la economía española, al registrar un crecimiento interanual del 2,1 por 100, con lo que se deja cada vez más atrás el punto de inflexión de la actual desaceleración. Dentro de la demanda interna están siendo especialmente positivos tanto el mantenimiento del dinamismo en construcción como la mejora de la inversión en bienes de equipo, que por vez primera en los dos últimos años registra tasas positivas de crecimiento interanual (0,9 por 100), reaccionando así a los bajos costes de capital, lo que permitirá aumentar aún más la mejora de la ocupación, que sigue marcando records históricos con 16,7 millones de ocupados hasta marzo. En este contexto, el consumo sigue dinámico (incremento del 2,6 por 100) y ello a pesar de que la inflación y la incertidumbre existente han frenado la componente privada de esta variable ya que el consumo público sigue disparado. El lastre de nuestro crecimiento sigue siendo la coyuntura internacional tanto a través de su efecto negativo sobre nuestro sector exterior como por la generación de incertidumbres acerca de la salida de la actual situación, ya que aunque la dinámica interna de la economía española induce al optimismo no ha de olvidarse que para que España vuelva a los ritmos de crecimiento del pasado inmediato es necesario que se normalice el contexto internacional, cuestión que al día de hoy todavía no está del todo clara a muy corto plazo.