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Federico Sánchez Pinilla,
Fiscalista
La fijación del beneficio de empresarios y profesionales
en el IRPF
Los empresarios personas físicas pueden determinar su
beneficio, a efectos del IRPF ,por estimación directa,
por estimación simplificada y por módulos, según
el volumen de sus operaciones y el tipo de su actividad.
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"Para
la Administración, la ventaja es aún mayor
porque tiene asegurados unos ingresos sin el coste económico
que comprobaciones generalizadas llevarían consigo." |
Están necesariamente en
estimación directa normal aquéllos cuya facturación
en el año anterior es superior a 600.000 euros. Son
pocos porque, cuando se supera esa cifra de negocio, lo habitual
es constituirse en sociedad. El rendimiento lo fijan como
las sociedades. Los mismos gastos deducibles que puedan aplicar
las entidades, se les permite restarlos a las personas físicas.
En estimación directa simplificada
están casi todos los profesionales y muchos empresarios.
El beneficio lo fijan como los anteriores, de acuerdo a las
normas del Impuesto sobre Sociedades, si bien tienen especialidades
en cuanto a las amortizaciones y a las provisiones. Su gran
ventaja es que pueden restar como gasto, además de
los efectivamente habidos, un 5 por 100 del beneficio resultante.
En módulos están
los agricultores que no superan los 300.000 euros de facturación
y los empresarios que realizan unas actividades concretas,
actualizadas cada año y que no superan la cifra de
negocios de 450.000 euros, junto con algún otro requisito
especial. Lo característico de su régimen es
que el beneficio se les señala en función de
las mesas de sus establecimientos, del número de empleados,
de los kilowatios consumidos, etc. Módulos más
o menos acertados con la realidad, pero que les evitan los
problemas de ser objeto de una inspección. Dan por
buena la cifra de rendimiento con tal de evitarse esa preocupación.
Para la Administración, la ventaja es aún mayor
porque tiene asegurados unos ingresos sin el coste económico
que comprobaciones generalizadas llevarían consigo
y sin perturbar la paz social. Así, no son necesarios
múltiples enfrentamientos con los pequeños empresarios
que, a la larga, deteriorarían la imagen de Hacienda
ante los ciudadanos.

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