Nº93
Del 28 de Mayo al 3 de Junio del 2003
 


 


 
 


Juergen B. Donges
Director del Instituto de Política Económica de la Universidad de Colonia
Ex-Presidente del Consejo Alemán de Expertos Económicos
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"Alemania ha dejado de ser la economía motriz de Europa"

 



La situación y las perspectivas de la actividad económica internacional están dominadas desde un tiempo a esta parte por un tono de incertidumbre y un clima de desconfianza por parte de los consumidores y del sector empresarial.


1.- ¿Por qué se está haciendo esperar tanto la reactivación económica?

La inestabilidad de los mercados financieros, el comportamiento errático de las principales Bolsas y los pronósticos más recientes de la OCDE reflejan una incertidumbre, al fijar para el 2003 el crecimiento del PIB en el 1,3 por 100 para la UE, el 1,1 por 100 para la Eurozona y solamente el 0,5 por 100 para Alemania que se sitúa claramente, como economía clave, a la cola. Este panorama confirma que la reactivación económica de la eurozona, tras la desaceleración registrada en 2000/01, no logra consolidarse y, aunque se ha tratado de achacar al conflicto con Irak, la guerra ha sido corta y la situación económica ya era frágil antes de que comenzara el conflicto, por lo que la falta de empuje de Alemania es evidente.

2- ¿Qué le pasa a Alemania?
  "Los fundamentos de la economía son sólidos y las expectativas de crecimiento para la zona euro son positivos a pesar de ciertos signos de debilidad que tenderán a desaparecer.."


Desde hace tiempo, Alemania muestra una preocupante impotencia de crecimiento económico y una persistencia de altos niveles de paro laboral. Las cifras hablan por sí solas: durante el período 1991-2001, la tasa de incremento del PIB per cápita fue de un 1,2 por 100 anual y la Eurozona (sin Alemania) registró un 1,9 por 100. En el 2002, el PIB real aumentó tan sólo en un 0,2 por 100, la demanda interna permaneció muy débil, el paro laboral se elevó a 4,1 millones de personas y el índice de quiebras empresariales ha batido todos los récords de las últimas décadas.

3.- ¿Podría mejorar el escenario actual en Alemania?

Para el 2003 el panorama económico sigue siendo lóbrego, los pronósticos indican que el PIB, en el mejor de los casos, crecerá en un medio punto porcentual y el desempleo aumentará nuevamente a una tasa de paro del 10 por 100. Por tanto, en vez de ser una locomotora, la economía alemana se ha convertido en una zapata de freno para sus socios comunitarios, cuyo comercio exterior depende en buena parte de cómo evoluciona la actividad en este país.

4.- ¿Cómo ha llegado Alemania a esta situación tan crítica?

La economía alemana es esencialmente de origen estructural, no coyuntural. Sus causas se remontan a muchos años atrás y no sólo a los últimos cuatro y medio del Gobierno rojiverde del canciller Schröder. Por un lado, la hipoteca de la reunificación alemana, pues los errores cometidos en su día se siguen manifestando año tras año en masivas transferencias públicas y su liquidación completa aún supondrá varios años más; y en segundo lugar, un modelo del Estado de Bienestar, que desde los setenta se ha llevado al extremo, con prestaciones sociales muy variadas, generosas subvenciones públicas cuantiosas y un mercado de trabajo hiperregulado. Esta situación provoca desequilibrios presupuestarios que originan una distorsión profunda en la asignación de recursos y un continuo encarecimiento de la mano de obra, que sólo puede compensarse parcialmente con avances en la productividad, lo que a su vez compromete la competitividad internacional y obstaculiza la creación de empleos.


5.- ¿Solucionará algo la Agencia 2010 del Canciller Schröder?

La "Agencia 2010" que el Canciller Shröder ha presentado en su Discurso a la Nación del 14 de marzo, en la que por primera vez se abordan temas que hasta ahora eran tabú (relajar las condiciones de despido laboral, recortar las prestaciones sociales, desregular los mercados de productos excesivamente reglamentados); para empezar no está mal, pero las reformas tienen que ir mucho más allá de lo que ahora se contempla, sobre todo con respecto al mercado de trabajo, el sistema de pensiones y la sanidad.
Sin embargo, no está garantizado que el actual paquete de reformas salga adelante, habrá que esperar a la asamblea extraordinaria del partido socialdemócrata del 1 de junio.

6.- ¿En este momento qué problemas de la economía alemana requieren soluciones inmediatas?

El déficit público a nivel de todas las administraciones territoriales y la Seguridad Social, que en 2002 fue del 3,6 por 100 del PIB. La Comisión Europea ya ha puesto en marcha el "procedimiento de déficit excesivo" contra Alemania, con arreglo al Pacto de Estabilidad y con la amenaza de una cuantiosa sanción, pues en este año, el déficit público volverá a superar la marca del 3 por 100. El desequilibrio fiscal, por su parte, ha sembrado la duda entre los agentes económicos de si el Gobierno retomará, como dice, el próximo año, el plan de reducción del IRPF, lo cual resulta contraproducente.

7.- ¿Podría existir riesgo de deflación?

El proceso de deflación sólo es preocupante si se origina por el lado de la demanda pues la pérdida de confianza del consumidor y del empresario podría desembocar en un círculo vicioso que generaría graves problemas para la sociedad y, de momento, la situación y las perspectivas no son tan sombrías como para tocar la alarma. Los gobiernos deben asumir sin vacilación el reto de las reformas y conseguir que los mercados les atestigüen credibilidad. Así, el efecto anuncio será claramente positivo a corto plazo tanto para las inversiones empresariales como para el consumo de las familias.