Nº93
Del 28 de Mayo al 3 de Junio del 2003
 


 




 
 


La economía española consigue mantener el crecimiento en un difícil entorno mundial

 

María del Valle
Técnico del Servicio de Estudios
Consejo Superior de Cámaras



Durante el primer trimestre de 2003, en un entorno mundial complicado, la economía española ha conseguido mantener una tasa de crecimiento interanual del PIB del 2,1%, gracias a un mayor vigor en la demanda interna. El consumo ha recuperado el impulso perdido a mediados del pasado año, a lo que ha podido ayudar la liberación de rentas que supone la nueva rebaja de tipos en el IRPF y el mantenimiento de la creación de empleo. Pero la principal diferencia con respecto a trimestres anteriores, y que supone un cambio muy esperanzador para la recuperación de la economía española, es el cambio de signo en la evolución de la inversión de bienes de equipo. Por primera vez desde el primer trimestre de 2001, la inversión en bienes de equipo ha conseguido remontar las tasas de crecimiento negativas y transformarlas en registros, modestos, pero positivos. La recuperación de este componente de la inversión ha logrado, a la vez, compensar sobradamente la ligera moderación de la inversión en construcción. Este comportamiento significa que las empresas confían, a pesar del complicado panorama internacional y la influencia que está teniendo en nuestros principales socios comerciales, en las posibilidades de recuperación de la economía española.
  ".. las empresas confían, a pesar del complicado panorama internacional (..) en las posibilidades de recuperación de la economía española."


Desde el punto de vista de las empresas, las expectativas son más positivas que la media europea. Así, se refleja en la Encuesta anual que sobre perspectivas realizan las Cámaras de Comercio en toda Europa. Según este sondeo, las empresas prevén una aceleración del ritmo de crecimiento de su cifra de negocios, ventas internas y exportaciones. También esperan avances moderados en empleo e inversión. Todos los indicadores parecen reflejar que nuestras compañías se encuentran en una situación más favorable que sus homólogas europeas.

Por tanto, las perspectivas de las empresas españolas para 2003 invitan, al optimismo pero las incertidumbres del contexto internacional y los retos que afrontan las propias compañías, que siguen siendo muchos, obligan a no bajar la guardia para lograr que los resultados a finales de año cumplan e incluso superen nuestras expectativas.

De hecho y según ha reflejado la Contabilidad Nacional, el sector exterior ha tenido un comportamiento negativo, influido por las fuertes incertidumbres que han caracterizado al contexto internacional y la evolución de la cotización de la moneda única y el crudo. En conjunto, la demanda externa ha drenado 9 décimas al crecimiento del PIB del primer trimestre. Este comportamiento, máxime ante la evolución del euro y de nuestros precios internos, podría llevar a que nuestras exportaciones pierdan cuota de mercado en terceros países no pertenecientes a la Unión Europea, sobre todo en una situación en la que los países de la UME no tienen una demanda boyante que impulse nuestras exportaciones. De hecho, el elevado y persistente diferencial de inflación con los principales socios comerciales perjudica la competitividad de las empresas. Para las Cámaras, el control de la inflación debe basarse en medidas estructurales que permitan mejorar la productividad y capacidad de competir de las empresas, especialmente cuando la política monetaria es excesivamente laxa para la evolución cíclica de la economía española.

A pesar de que la evolución económica mundial, sigue condicionando la evolución de la economía española, las Cámaras esperan que España consolide, conforme avance el año, la incipiente recuperación registrada desde el cuarto trimestre de 2002. Así, prevén una moderada aceleración del crecimiento que permita seguir manteniendo la creación de empleo y la reducción de la tasa de paro. La continuidad en la generación de puestos de trabajo mantendrá el empuje del consumo privado. También se espera que la recuperación de la inversión en bienes de equipo mantenga niveles positivos y compense el menor impulso de la inversión en construcción. En lo que se refiere a la demanda externa, tanto las exportaciones como las importaciones se están viendo afectadas por la desaceleración económica mundial. Aunque la guerra en Iraq ha finalizado, aún persisten las incertidumbres, con lo que la evolución en los próximos meses está directamente relacionada con la finalización de los riesgos internacionales que actúan como lastre.

España está en un buen momento para continuar liderando el proceso de crecimiento en Europa. Pero para ello, es necesario seguir avanzando en las reformas estructurales que favorezcan la capitalización de la economía, la iniciativa empresarial y la incorporación de las nuevas tecnologías.



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