La economía española
consigue mantener el crecimiento en un difícil entorno mundial
María del Valle
Técnico
del Servicio de Estudios
Consejo Superior de Cámaras
Durante el primer trimestre de 2003, en un entorno mundial complicado,
la economía española ha conseguido mantener una tasa
de crecimiento interanual del PIB del 2,1%, gracias a un mayor vigor
en la demanda interna. El consumo ha recuperado el impulso perdido
a mediados del pasado año, a lo que ha podido ayudar la liberación
de rentas que supone la nueva rebaja de tipos en el IRPF y el mantenimiento
de la creación de empleo. Pero la principal diferencia con
respecto a trimestres anteriores, y que supone un cambio muy esperanzador
para la recuperación de la economía española,
es el cambio de signo en la evolución de la inversión
de bienes de equipo. Por primera vez desde el primer trimestre de
2001, la inversión en bienes de equipo ha conseguido remontar
las tasas de crecimiento negativas y transformarlas en registros,
modestos, pero positivos. La recuperación de este componente
de la inversión ha logrado, a la vez, compensar sobradamente
la ligera moderación de la inversión en construcción.
Este comportamiento significa que las empresas confían, a
pesar del complicado panorama internacional y la influencia que
está teniendo en nuestros principales socios comerciales,
en las posibilidades de recuperación de la economía
española.
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las empresas confían, a pesar del complicado panorama
internacional (..) en las posibilidades de recuperación
de la economía española." |
Desde el punto de vista de las empresas, las expectativas son más
positivas que la media europea. Así, se refleja en la Encuesta
anual que sobre perspectivas realizan las Cámaras de Comercio
en toda Europa. Según este sondeo, las empresas prevén
una aceleración del ritmo de crecimiento de su cifra de negocios,
ventas internas y exportaciones. También esperan avances
moderados en empleo e inversión. Todos los indicadores parecen
reflejar que nuestras compañías se encuentran en una
situación más favorable que sus homólogas europeas.
Por tanto, las perspectivas de las empresas españolas para
2003 invitan, al optimismo pero las incertidumbres del contexto
internacional y los retos que afrontan las propias compañías,
que siguen siendo muchos, obligan a no bajar la guardia para lograr
que los resultados a finales de año cumplan e incluso superen
nuestras expectativas.
De hecho y según ha reflejado la Contabilidad Nacional, el
sector exterior ha tenido un comportamiento negativo, influido por
las fuertes incertidumbres que han caracterizado al contexto internacional
y la evolución de la cotización de la moneda única
y el crudo. En conjunto, la demanda externa ha drenado 9 décimas
al crecimiento del PIB del primer trimestre. Este comportamiento,
máxime ante la evolución del euro y de nuestros precios
internos, podría llevar a que nuestras exportaciones pierdan
cuota de mercado en terceros países no pertenecientes a la
Unión Europea, sobre todo en una situación en la que
los países de la UME no tienen una demanda boyante que impulse
nuestras exportaciones. De hecho, el elevado y persistente diferencial
de inflación con los principales socios comerciales perjudica
la competitividad de las empresas. Para las Cámaras, el control
de la inflación debe basarse en medidas estructurales que
permitan mejorar la productividad y capacidad de competir de las
empresas, especialmente cuando la política monetaria es excesivamente
laxa para la evolución cíclica de la economía
española.
A pesar de que la evolución económica mundial, sigue
condicionando la evolución de la economía española,
las Cámaras esperan que España consolide, conforme
avance el año, la incipiente recuperación registrada
desde el cuarto trimestre de 2002. Así, prevén una
moderada aceleración del crecimiento que permita seguir manteniendo
la creación de empleo y la reducción de la tasa de
paro. La continuidad en la generación de puestos de trabajo
mantendrá el empuje del consumo privado. También se
espera que la recuperación de la inversión en bienes
de equipo mantenga niveles positivos y compense el menor impulso
de la inversión en construcción. En lo que se refiere
a la demanda externa, tanto las exportaciones como las importaciones
se están viendo afectadas por la desaceleración económica
mundial. Aunque la guerra en Iraq ha finalizado, aún persisten
las incertidumbres, con lo que la evolución en los próximos
meses está directamente relacionada con la finalización
de los riesgos internacionales que actúan como lastre.
España está en un buen momento para continuar liderando
el proceso de crecimiento en Europa. Pero para ello, es necesario
seguir avanzando en las reformas estructurales que favorezcan la
capitalización de la economía, la iniciativa empresarial
y la incorporación de las nuevas tecnologías.
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