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Alfredo Jiménez
Este dato unido a las declaraciones realizadas durante el fin de semana por el Secretario del Tesoro americano que consideró la caída del dólar "un realineamiento modesto", ha acentuado la debilidad de esta moneda hasta superar el nivel de 1,17 frente al euro. Detrás de esta actitud de favorecer la debilidad de la moneda subyace, en mi opinión, el interés de las autoridades norteamericanas de combatir el riesgo de deflación de su país, riesgo que se está constituyendo como el principal factor de preocupación en estos momentos en los que el bajo nivel de los tipos de interés ya no permitiría ajustes adicionales. Esta debilidad del dólar y consiguiente fortaleza del euro sigue sin preocupar a las autoridades monetarias europeas, mientras se está convirtiendo en un factor que continua presionando a nuevas bajadas de tipos de interés en Europa. También hemos sabido que la economía alemana se sitúa muy próxima a la recesión al haber crecido un -0,2% en el primer trimestre de este año, lo que representa un exiguo crecimiento del 0,5% en términos interanuales. Sorprende comprobar que fue precisamente el sector exterior el que lastró a la economía alemana en el primer trimestre y es que sin duda la apreciación del euro no representa una gran ayuda a las exportaciones alemanas. De la información recibida durante los últimos días se desprende que continua sin aclararse el panorama económico a nivel internacional. A los factores conocidos que contribuyen a la incertidumbre, como por ejemplo, la debilidad del dólar americano y las dudas en el terreno económico, hay que añadir ahora los atentados terroristas de los últimos días. Es difícil que en este entorno de gran incertidumbre los mercados financieros se normalicen y que ello permita la vuelta a la confianza de los inversores. |
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