Nº92
Del 21 al 27 de Mayo del 2003
 


 



 
 


La mayor parte de España se enriquece mientras el País Vasco y Asturias se empobrecen
Juan E. Iranzo

 






La economía española ha avanzado sustancialmente en el último cuarto de siglo en su proceso de convergencia real frente a la Unión Europea. Como resultado, España se ha convertido en una economía moderna, cada vez más terciarizada y abierta al exterior, cuyo avance en los últimos años se explica por los efectos positivos de oferta derivados de los procesos de liberalización económica, recorte de impuestos, impulso a la inversión pública y sobre todo de estabilidad macroeconómica, como mejor vía para funcionar en el marco de la Unión Monetaria y disfrutar de condiciones financieras compatibles con los procesos de inversión necesarios para avanzar de forma simultánea en la mejora de la productividad y el empleo.
  ".. España se ha convertido en una economía moderna, cada vez más terciarizada y abierta al exterior.."

Esta mejora del bienestar global de la economía española no puede encubrir, sin embargo, el distinto desempeño económico manifestado en las diferentes Comunidades Autónomas. De hecho, aunque en los últimos años se ha producido una cierta convergencia regional, fundamentalmente por la aproximación en productividad, lo cierto es que las disparidades en las tasas de desempleo y de renta per cápita siguen siendo excesivas, y lo que es peor, existen regiones que han experimentado un significativo empobrecimiento relativo dentro de este marco de mayor prosperidad global. En este sentido, frente a un crecimiento medio acumulativo anual del producto para el conjunto de España del 2,7%, existen regiones que no alcanzan ni el 2%, como el País Vasco o Asturias, mientras que otras superan el 3%, como Murcia, La Rioja, Canarias, Navarra y la Comunidad Valenciana.


Podemos afirmar que se ha producido un desplazamiento de los ejes espaciales del crecimiento de la economía española, desde la antaño próspera Cornisa Cantábrica, que ha padecido un proceso de desindustrialización especialmente significativo en Asturias, cuya economía dependía en exceso de empresas públicas maduras e incipientes, y en el País Vasco, donde las condiciones institucionales y políticas impiden desarrollar su potencial estructural, a las regiones del Arco Mediterráneo, que se han beneficiado de su mayor accesibilidad a los principales focos de dinamismo europeos, y a las Islas, que se han visto favorecidas también por el aumento de los flujos turísticos. Como excepción a este comportamiento, se pueden señalar las regiones de La Rioja y Navarra, que se han beneficiado de la deslocalización de la actividad industrial en el País Vasco, como consecuencia del desfavorable entorno socio-institucional que esta región padece para la actividad emprendedora y de creación de riqueza.

El deterioro de la economía del País Vasco es especialmente significativo si tenemos en cuenta que en 1975 era la región con mayor renta per cápita medida en precios básicos, y ahora sólo es la sexta del país; y la pérdida aún sería mayor si no fuera porque se ha producido una reducción de la población en las últimas décadas frente al aumento demográfico del conjunto del Estado. Por el contrario, es destacable el fuerte dinamismo de la economía valenciana desde 1995, como consecuencia del entorno positivo que ha supuesto su política económica, especialmente por la eliminación del tradicional déficit de infraestructuras, que ha permitido liberar todo su potencial productivo con empresas muy dinámicas e internacionalizadas.

REGIONES CON MAYOR DIFERENCIAL
DE CRECIMIENTO ACUMULADO RESPECTO
A LA MEDIA ESPAÑOLA (1975-2000).
(En porcentaje)

Fuente: IEE