La mayor parte de España
se enriquece mientras el País Vasco y Asturias se empobrecen
Juan E. Iranzo
La economía española ha avanzado sustancialmente
en el último cuarto de siglo en su proceso de convergencia
real frente a la Unión Europea. Como resultado, España
se ha convertido en una economía moderna, cada vez
más terciarizada y abierta al exterior, cuyo avance
en los últimos años se explica por los efectos
positivos de oferta derivados de los procesos de liberalización
económica, recorte de impuestos, impulso a la inversión
pública y sobre todo de estabilidad macroeconómica,
como mejor vía para funcionar en el marco de la Unión
Monetaria y disfrutar de condiciones financieras compatibles
con los procesos de inversión necesarios para avanzar
de forma simultánea en la mejora de la productividad
y el empleo.
| |
"..
España se ha convertido en una economía
moderna, cada vez más terciarizada y abierta al
exterior.." |
Esta mejora del bienestar global
de la economía española no puede encubrir, sin
embargo, el distinto desempeño económico manifestado
en las diferentes Comunidades Autónomas. De hecho,
aunque en los últimos años se ha producido una
cierta convergencia regional, fundamentalmente por la aproximación
en productividad, lo cierto es que las disparidades en las
tasas de desempleo y de renta per cápita siguen siendo
excesivas, y lo que es peor, existen regiones que han experimentado
un significativo empobrecimiento relativo dentro de este marco
de mayor prosperidad global. En este sentido, frente a un
crecimiento medio acumulativo anual del producto para el conjunto
de España del 2,7%, existen regiones que no alcanzan
ni el 2%, como el País Vasco o Asturias, mientras que
otras superan el 3%, como Murcia, La Rioja, Canarias, Navarra
y la Comunidad Valenciana.
Podemos afirmar que se ha producido un desplazamiento de los
ejes espaciales del crecimiento de la economía española,
desde la antaño próspera Cornisa Cantábrica,
que ha padecido un proceso de desindustrialización
especialmente significativo en Asturias, cuya economía
dependía en exceso de empresas públicas maduras
e incipientes, y en el País Vasco, donde las condiciones
institucionales y políticas impiden desarrollar su
potencial estructural, a las regiones del Arco Mediterráneo,
que se han beneficiado de su mayor accesibilidad a los principales
focos de dinamismo europeos, y a las Islas, que se han visto
favorecidas también por el aumento de los flujos turísticos.
Como excepción a este comportamiento, se pueden señalar
las regiones de La Rioja y Navarra, que se han beneficiado
de la deslocalización de la actividad industrial en
el País Vasco, como consecuencia del desfavorable entorno
socio-institucional que esta región padece para la
actividad emprendedora y de creación de riqueza.
El deterioro de la economía
del País Vasco es especialmente significativo si tenemos
en cuenta que en 1975 era la región con mayor renta
per cápita medida en precios básicos, y ahora
sólo es la sexta del país; y la pérdida
aún sería mayor si no fuera porque se ha producido
una reducción de la población en las últimas
décadas frente al aumento demográfico del conjunto
del Estado. Por el contrario, es destacable el fuerte dinamismo
de la economía valenciana desde 1995, como consecuencia
del entorno positivo que ha supuesto su política económica,
especialmente por la eliminación del tradicional déficit
de infraestructuras, que ha permitido liberar todo su potencial
productivo con empresas muy dinámicas e internacionalizadas.
|
REGIONES
CON MAYOR DIFERENCIAL
DE CRECIMIENTO ACUMULADO RESPECTO
A LA MEDIA ESPAÑOLA (1975-2000).
(En porcentaje)
|
 |
| Fuente: IEE |

|