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Rafael Termes
Profesor
del IESE, Universidad
de Navarra
"El precio de
la vivienda y el suelo"
Hace tres semanas nos referíamos
a las disposiciones que iba a adoptar elGobierno en relación
con las pequeñas empresas, el trabajo femenino y lavivienda.
Tratados en los dos recuadros anteriores los dos primeros
aspectos, se ha publicado en el BOE el Real Decreto-Ley en
el que, al lado de las medidas de apoyo a las pequeñas
y medianas empresas (Título I) y de las que afectan
al trabajo de la mujer (Título III y disposiciones
finales), se trata (Título II) del fomento del arrendamiento
de viviendas.
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"..
la principal causa del encarecimiento de la vivienda es
el precio del suelo que en los últimos seis años
ha aumentado un 120% y supone la mitad del coste de un
piso.." |
Desgraciadamente, con independencia del efecto positivo que
estas últimas medidas puedan tener, no se aborda en
ellas el problema básico que es el precio de la vivienda
que, tras haber aumentado más de un 80% en los últimos
cinco años, continua disparado con un alza del 15%
en el primer trimestre de 2003. La gran preocupación
que este hecho produce es tan notoria, que el actual Presidente
de la Comunidad de Madrid y candidato a la Alcaldía
de la capital ha hecho de ella uno de los pilares de su campaña
electoral, aunque las actuaciones que anuncia no son precisamente
las adecuadas. Porque de todos es sabido, por más que
los políticos de todos los partidos no quieran entrar
en ello, que la principal causa del encarecimiento de la vivienda
es el precio del suelo que en los últimos seis años
ha aumentado un 120% y supone la mitad del coste de un piso.
Y, siguiendo el hilo conductor
del problema, la causa está en la escasez de suelo
privado, consecuencia a su vez, del intervencionismo pluriforme
resultado de la atribución en exclusiva a las comunidades
autónomas de las competencias sobre urbanismo, cuyas
normas, cada vez más complejas, demoran y encarecen
la creación de suelo urbanizable. Hace 15 meses el
Círculo de Empresarios, bajo el título "Liberalización
del suelo", difundió un documento contundente,
cuyas conclusiones, válidas al día de hoy, ponían
el dedo en la llaga al decir: "En paralelo a la modificación
de la normativa sobre el suelo, es imprescindible un cambio
en la financiación de las entidades locales. La utilización
de la normativa del suelo como instrumento recaudatorio no
se justifica". En efecto, una cosa es financiar las Administraciones
Públicas mediante impuestos legalmente aprobados y
conocidos, y otra muy distinta, aun dejando al margen los
casos de
corrupción, utilizar las calificaciones y recalificaciones
del suelo para obtener, en forma opaca, como venimos continuamente
denunciando, recursos para financiar toda clase de proyectos
de los Ayuntamientos.
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