|
|||||||||
Alfredo Jiménez
Sin embargo las declaraciones realizadas por los responsables de la FED y del BCE ( el BOE como es habitual no ha acompañado su decisión de ningún comentario) han sido de tonos muy diferentes aunque la situación en ambas áreas sea parecida. La FED por ejemplo, continua viendo signos de debilidad en la economía americana a pesar de estar creciendo a un ritmo algo superior a un 2% en términos anuales. Con respecto a la inflación sigue sin mostrar síntomas de preocupación pese a haber crecido el índice general en tasas anuales del 3%. Por el contrario, la inflación subyacente sigue reduciéndose y ha alcanzado un nivel mínimo del 1,7% en términos anuales a marzo, nivel este que no se registraba desde hace 35 años. Asimismo continua siendo objeto de preocupación, una posible deflación de precios ante la cual la FED insiste en advertir que no dudará, si es necesario, en bajar más los tipos de interés en el futuro. La reacción de los mercados monetarios y de divisas a estos comentarios ha consistido en posponer en el tiempo una posible subida del tipo de interés del Dólar americano, mientras que continua la depreciación paulatina de esta moneda. Por su parte el Banco Central Europeo insistió una vez más en que la orientación actual de su política monetaria sigue siendo consistente con la estabilidad de precios a medio plazo. Reconoce que la actividad económica en el 2003 continua siendo deslucida pero confía en un gradual fortalecimiento en lo que resta de año y un mayor crecimiento en el próximo ejercicio. Sorprendentemente se muestra mas pesimista con respecto a la inflación que considera que sólo se situará por debajo del 2% a finales del presente año, mientras que sigue sin compartir el temor que algunos economistas muestran ante la existencia de una posible deflación de precios en la zona euro. Por lo que se refiere a la fortaleza actual del euro, tampoco preocupa al responsable del Banco Central Europeo al afirmar que se encuentra en torno a sus niveles medios históricos. Con esta última observación parece quitar importancia al efecto negativo que puede tener el fortalecimiento del euro en las exportaciones europeas, sobre todo alemanas. La reacción del mercado ha consistido en mantener las expectativas de próximas bajadas de tipo de interés en la zona euro entre 25 y 50 puntos básicos que tendrían lugar entre junio y septiembre. De las decisiones adoptadas y la información recibida de los bancos centrales no se deduce nada nuevo por tanto, los tipos de interés no se mueven por ahora, aunque en mi opinión el mantenimiento de tipos de interés muy bajos en el dólar unido a la continua apreciación del euro, van a traer consigo fuertes presiones al BCE para que continúe las bajadas de tipos de al menos la cuantía que descuenta actualmente el mercado. |
|||||||||