| |
A corto plazo
un euro fuerte, aunque no mucho más de lo que ya se
ha apreciado, sin olvidar que todavía está por
debajo del nivel que se estableció en el momento de
su nacimiento. A medio plazo, entendiendo medio plazo como
un año vista, creo que las posibilidades de recuperación
rápida de la economía americana son mucho mayores
que las de la europea y eso volverá a ofrecer un atractivo
a las inversiones en dólares.
|
|
|
|
La apreciación del euro frente al dólar -un 8
por ciento en el último mes y no menos del 30 por ciento
respecto a un año atrás- corrige, en buena medida,
la infravaloración anterior y sitúa la actual
relación de cambio en niveles más próximos
a la paridad del poder adquisitivo (PPA) y al de la fijación
de los tipos en el seno de la moneda única. Los inversores
han perdido confianza en la economía americana y muestran
una mayor reticencia a financiar el abultado y creciente déficit
exterior y público de la economía americana. Pese
al mayor potencial de crecimiento de los Estados Unidos, los
diferenciales de interés y los temores a la depreciación
del dólar están favoreciendo la inversión
en activos denominados en euros. La volatilidad de los tipos
de cambio sigue siendo la nota característica y preocupante
en los mercados internacionales. La revalorización del
euro tendrá importantes efectos al restar competitividad
a los bienes y servicios producidos en la Eurozona. Las perspectivas
a corto plazo apuntan hacia una continuidad en la tendencia
a la apreciación del euro. A más largo plazo,
cualquier previsión es fruto del voluntarismo o de la
ficción.
|