Nº91
Del 14 al 20 de Mayo del 2003
 


 




 
 


Consecuencias de la depreciación del dólar frente al euro

 

José Luis Feito
Presidente de ASETA


 


La acentuada depreciación del dólar frente al euro en el transcurso de los últimos meses no tiene consecuencias tan negativas para las economías europeas como sostienen muchos de los analistas que se han pronunciado recientemente sobre esta cuestión.

  "En el caso de España no hay duda que, al menos a corto plazo, el efecto neto de la apreciación del euro es positivo.."

Recordemos que la intensa depreciación del euro frente al dólar entre 1999 y el año 2002 no impidió que Alemania, la economía europea en la que el sector exportador orientado al área del dólar tiene un mayor peso proporcional, registrara una desaceleración de su crecimiento económico mucho más notable que la de otros países europeos menos dependientes de los mercados del área del dólar. Muchos lúgubres augurios sobre el impacto de la apreciación del euro en la economía alemana equiparan este movimiento cambiario a las pasadas apreciaciones del marco frente a la divisa estadounidense, olvidando que entonces el marco se apreciaba habitualmente también frente a las divisas de uno o varios países europeos.

A corto plazo, el indudable impacto negativo que la apreciación del euro frente al dólar y divisas vinculadas tiene sobre las empresas europeas que exportan a dichos países o compiten con las importaciones procedentes de los mismos se puede compensar e incluso ser sobrepasado por los efectos positivos que dicho movimiento cambiario puede tener sobre el conjunto de la economía europea. Por un lado, el abaratamiento del petróleo y otras materias primas importadas ocasionado por la apreciación del euro frente al dólar reduce sensiblemente los costes de todas las empresas de la economía y aumenta la capacidad de compra de los consumidores. Por otro lado, la reducción de las tensiones inflacionistas que lleva consigo la apreciación de la divisa europea induce niveles de tipos de interés inferiores a los que existirían en ausencia de dicha apreciación.

Teniendo en cuenta la fuerte dependencia del crudo y otras materias primas de los países de la eurozona, y dado que el comercio de dichos países con el área del dólar no representa mucho más del 12% de su producto interior bruto siendo por tanto abismalmente inferior al comercio entre dichos países, lo habitual será que al menos inicialmente los efectos positivos de la apreciación del euro mencionados compensen los negativos en la mayor parte de países europeos. Es comprensible que las empresas y sectores productivos más negativamente afectados confundan su suerte con la de la economía en su conjunto, y que sus quejas confundan a muchos, porque los efectos nocivos, aun siendo de menor entidad que los positivos, están mucho más concentrados.

En el caso de España no hay duda que, al menos a corto plazo, el efecto neto de la apreciación del euro es positivo. Por un lado, nuestra economía es una de las que tiene mayor dependencia del crudo y otras materias primas importadas dentro de la eurozona y una mayor sensibilidad a los movimientos de tipos de interés, de manera que los impulsos expansivos generados por el impacto conjunto de la caída del precio en euros de las importaciones procedentes del área del dólar y las presiones a la baja sobre los tipos de interés superan claramente cualquier incidencia negativa directa o indirecta de la apreciación del euro sobre el sector exportador. Además, al ser nuestra economía la que tiene uno de los sistemas de determinación salarial mas indiciados de Europa, la caída de la inflación interanual provocada por la apreciación del euro permitirá ganar o al menos ralentizar la pérdida de competitividad exterior frente a los países de la eurozona.



.