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Rafael Termes
Profesor
del IESE, Universidad
de Navarra
"Crecimiento
e inflación"
El día 26 de febrero el
Instituto Nacional de Estadística publicó los
datos sobre el crecimiento del PIB al cierre del cuarto trimestre
del 2002, que arrojan, para todo el año, un crecimiento
del 2% sobre el PIB del año 2001. Este crecimiento
es inferior en 2 décimas al oficialmente previsto,
y muy inferior al crecimiento del 2,7% experimentado en el
año 2001.
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"..este
fuerte diferencial de inflación forzosamente acabará
afectando al ritmo de nuestra convergencia real con la
Unión Europea." |
Ya diversos analistas han puesto
de relieve la manera nada deseable como se ha producido el
crecimiento de la demanda interna, apoyada en el gasto en
consumo de las administraciones públicas, que ha aumentado
un 3,8%, en contraste con el 1,9% de aumento en el consumo
de los hogares, y una escasa inversión en formación
de capital fijo, ya que si la construcción ha aumentado
un 4,5%, la inversión en líneas de equipo se
ha reducido un 4,1%. Por otra parte, el saldo negativo de
la balanza comercial ha aumentado un 13,6%, a consecuencia
de un aumento del 2,2% en las importaciones contra un 1,4%
de las exportaciones, evidenciando el creciente deterioro
de nuestra competitividad. Este hecho significa que la contribución
exterior al crecimiento del PIB ha sido negativa, restando
0,3 puntos al crecimiento de la demanda interna. Esta reducción
fue sólo de 0,1 puntos en 2001.
A pesar del deterioro que se deduce
de este somero análisis del comportamiento de los componentes
del PIB, el Gobierno se ha apresurado a decir que nuestro
crecimiento es el doble del de nuestro entorno, lo cual es
cierto, ya que según los datos de Eurostat a esta fecha,
el crecimiento en 2002 habrá sido del 0,9% en la zona
del euro y del 1,1% en la EU-15. Pero lo que el Gobierno no
dice es que el análisis del crecimiento es inseparable
del análisis de la inflación. Y el crecimiento
de nuestro IPC armonizado está en el 3,8%, frente al
2,2% para la zona del euro y el 2,1% para la EU-15. Y este
fuerte diferencial de inflación forzosamente acabará
afectando al ritmo de nuestra convergencia real con la Unión
Europea.
Un indicio de que así será
lo proporciona la información de Eurostat sobre la
convergencia de España, medida por la relación,
en unidades PPC, entre nuestro PIB per cápita y el
PIB per cápita medio de la zona euro, estimada en el
84,3% en los datos publicados en junio de 2002 y reducida
al 83,1% en la actualización realizada el 24 de enero
de 2003. Otra demostración de la desaceleración
de nuestra convergencia real es que, con los últimos
datos de Eurostat, nuestro porcentaje sobre la media de la
zona euro, entre 1994 y 1999 creció al ritmo anual
del 1,22%, mientras que entre 1999 y 2001, período
en el que el diferencial de inflación se ha ido ensanchando,
nuestra convergencia ha crecido sólo al ritmo del 0,91%.
Para saber con certeza la evolución de nuestra convergencia
en
2002 habrá que esperar a que Eurostat publique los
datos referidos al último año, lo que probablemente
ocurrirá en abril.
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