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Alfredo
Jiménez
¿A qué razones obedece este crecimiento tan extraordinario del mercado europeo de bonos corporativos? ¿ Ha cambiado la percepción de riesgo de los inversores en este mercado frente a los mercados bursátiles? Alguno de los posibles motivos que justifican esta evolución ya los mencioné la pasada semana: situación de partida del mercado de crédito muy negativa con primas de riesgo excesivamente altas, orientación de las compañías más favorable a los tenedores de bonos y por último el efecto refugio en los momentos actuales de gran incertidumbre. Además de estos argumentos, existen otros factores que han facilitado el crecimiento del mercado de bonos privados. En primer lugar habría que mencionar los bajos tipos de interés actuales, que están registrando niveles mínimos históricos. Esta situación incrementa el atractivo de estas emisiones por el lado de la oferta, sobre todo si se realizan a largo plazo y permiten a las compañías alargar el vencimiento de la deuda. Por el lado de la demanda, en un entorno futuro de tipos de interés muy bajos, a los inversores también les resulta atractivo adquirir bonos a largo plazo y asegurarse de esta manera unos rendimientos mayores de los que se conseguirían en inversiones a corto plazo. Los analistas consideran que esta situación, a pesar de la incertidumbre actual y la elevada volatilidad de los mercados financieros, puede continuar en los próximos meses, ya que grandes compañías europeas necesitan captar fondos del mercado y reestructurar su deuda a mas largo plazo. En concreto, las compañías de telecomunicaciones y las eléctricas están planeando fuertes emisiones en estos días, probando una vez más la fortaleza de este mercado frente a la debilidad del mercado bursátil. Por último, querría insistir en que esta situación favorable de los mercados de bonos corporativos coincide en el tiempo con reducciones de los ratings crediticios que otorgan las agencias de calificación (Standard & Poor´s, Moody´s, Fitch Ibca, etc.). Mi impresión es que quizá estas agencias estén llegando con cierto retraso y estén ajustando sus valoraciones cuando el mercado ya se ha adecuado a la nueva situación. Un ejemplo claro de esto último ha sido la reciente bajada de dos escalones del rating asignado por Moody´s a la compañía Endesa que, pese a su magnitud, apenas ha afectado al precio de los bonos y de las acciones de la compañía.
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