Nº82
Del 5 al 11 de Marzo del 2003
 


 


 
 


 

  - Enrique de la Lama-Noriega y Cardús,
Director de Economía de CEOE:
    - Pedro Barato,
De ASAJA:
 
1. Problemas de la ampliación de la UE para la economía española
 

Este nuevo asalto de dimensión económica de la Unión Europea ofrece un espacio de estabilidad política, económica y monetaria de gran atractivo para los ahorradores o e inversores internacionales.
Igualmente presenta oportunidades para las empresas españolas en distintos campos como la consultoría y la ingeniería, la informática y las telecomunicaciones, las infraestructuras de transporte, los servicios a las Administraciones Públicas Locales, el turismo o la distribución comercial por señalar algunos en los que hay consenso.






Debemos partir de la base que la ampliación de la Unión Europa a los países de la Europa Central y Oriental constituye, sin duda, uno de los mayores retos que la UE afronta desde su creación, y por tanto, asistir a la culminación de este proceso constituye para cualquier europeísta una buena noticia.

Sin embargo, se trata de un proceso muy complejo y son muchos los aspectos trascendentales -el presupuesto, la política regional y estructural o la asunción del acervo comunitario- a los que se debe dar respuesta para que este reto se convierta en realidad.

Además, no podemos olvidar que las características de los futuros socios no son ni tan siquiera parecidas a las que presentaban los aspirantes -España o Portugal- en las anteriores adhesiones. Estos países han tenido hasta hace muy poco un sistema económico planificado y su renta per cápita, en comparación con la media comunitaria, se encuentra muy por debajo de la de cualquier miembro de la UE.

Por tanto, quedan aún importantes escollos como son los relativos al coste presupuestario de la ampliación, que de un modo u otro recaerá sobre los actuales estados miembro. Además, en virtud del llamado "efecto estadístico" va a cambiar notablemente el reparto tanto de los fondos estructurales y muy especialmente del fondo de cohesión.

En la actualidad España se encuentra entre los países llamados de la cohesión por lo que recibe los fondos destinados a este capítulo, junto con Grecia y Portugal, y por otra parte obtiene de los fondos estructurales una financiación comunitaria del 75 por ciento ya que una gran parte de su territorio español está considerada como Región de Objetivo 1. Con la ampliación, muchas de nuestras Comunidades Autónomas dejarán de estar consideradas como Región Objetivo 1, con lo que la aportación comunitaria se verá reducida y casi con toda probabilidad quedaremos excluidos de los fondos de cohesión.

Además, como representante del sector agrario no puedo obviar el efecto que sobre algunas de nuestras producciones continentales (cereales o remolacha) va a tener la ampliación al este, ya que estos países representan un potencial muy alto en estos cultivos que competirá con las actuales producciones comunitarias.

 
2. Posibles soluciones
 

Existirán retos para algunos sectores productivos españoles por las oportunidades que estos países ofrecerán de producir algunos bienes en iguales o mejores condiciones que los que hoy se fabrican en nuestro país, ha sonado alguna alarma en sectores como la automoción o los bienes electrónicos de consumo.
Por ello, la economía española debe mantener su competitividad mediante la continuidad de los esfuerzos en calidad y en coste y organización de los recursos humanos, en una fiscalidad neutral y predecible para las actividades empresariales, en la utilización más generalizada de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, así como una potenciación de la investigación, desarrollo y la innovación tecnológica ( reto todavía pendiente), y una política de apoyo de las Administraciones Públicas a la presencia de nuestras empresas en los mercados globalizados.






En mi opinión las soluciones a los problemas derivados de la incorporación de este importante bloque de países a la Unión Europea pasan ineludiblemente por establecer unos periodos transitorios lo suficientemente largos para que la integración se produzca de forma paulatina y sin provocar conflictos o tensiones en el seno de la Unión.

Pese a que los países candidatos han realizado importantes esfuerzos de adaptación a las exigencias de la UE, son todavía grandes las diferencias que existen en muchos aspectos. En cuanto al acervo comunitario se refiere, cuestiones tan importantes como son la seguridad alimentaria y las exigencias de la sociedad en materia de respecto mediambiental y bienestar animal necesitan ser notablemente mejoradas por parte de estos países, tanto en armonización de su legislación como en aplicación de controles que todavía se encuentran muy poco desarrollados.

Existen sospechas fundadas de que los últimos casos de peste porcina en España se deben a importaciones de animales procedentes de países del Este, y en este sentido me gustaría recordar que las últimas crisis agroalimentarias ocurridas en la UE (dioxinas o EEB) han provocado verdaderos escándalos, con gran repercusión en la opinión pública y efectos devastadores para los agricultores y ganaderos. Esto nos obliga a ser tremendamente cautos y rigurosos en este aspecto.