La ampliación, revulsivo
de la Unión Europea
Juan E. Iranzo
La Unión Europea no termina de avanzar en el camino
de la estabilidad y flexibilidad, tan necesarios para poder
crecer sostenidamente y generar empleo. En efecto, los fuertes
déficit públicos de Alemania, Francia, Italia
y Portugal y los impedimentos del muro franco-alemán
a las reformas, constituyen un fuerte lastre que perjudica
directamente a los afectados, en forma de lento crecimiento
o estancamiento, pero que también perturban la necesaria
adaptación de Europa a sus nuevos retos. La próxima
ampliación a 10 nuevos países, que se producirá
en mayo del 2004, constituye uno de los más importantes.
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nuestro país siempre aprovecha las oportunidades
que ofrecen la apertura y ampliación de los mercados" |
Se trata de un proceso complicado
porque hay grandes diferencias estructurales en los actuales
países de la UE. La agricultura emplea tan sólo
el 4,5 por 100 de la población ocupada, frente a más
del 29 por 100 que representa en estos países. Asimismo,
la renta per cápita se sitúa por debajo del
40 por 100 y los salarios son sensiblemente inferiores a los
nuestros. Los PECOS, estos nuevos países, están
haciendo un gran esfuerzo de estabilidad, por lo que en un
futuro no muy lejano, se irán incorporando al Euro.
El proceso obliga a reformar instituciones europeas, la PAC,
la política regional; lo que debe permitir una modernización
de las mismas.
Para España tendrá
efectos sobre los flujos financieros netos que recibe de la
Comunidad, sobre el comercio y las inversiones exteriores.
Es necesario adaptarse, mejorando la competitividad, pero
nuestro país siempre aprovecha las oportunidades que
ofrecen la apertura y ampliación de los mercados.
En definitiva, la ampliación
constituye la consolidación del proyecto político
europeo y la creación de una zona económica
superior a la norteamericana, pero obliga a importantes cambios
que deben servir de revulsivo a la situación de euroesclerosis
que padecemos.

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