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Juan Velarde Fuertes,
Consejero del Tribunal de Cuentas
Sobre economía
y defensa
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Son estos momentos en que tienen actualidad las cuestiones
militares. Acaba de publicarse, como separata de la "Revista
Española de Defensa" un documento, por cierto
que sin fecha alguna -salvo una, la de 1988, extravagante,
de un depósito legal absurdo, que tiene que referirse
a algo ajeno a este librito porque se repartió por
primera vez en febrero de 2003-, titulado "Revisión
Estratégica de la Defensa. I. Planteamiento General.
II. Criterios Básicos".
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"Los
gastos de defensa, en la jerga de los economistas, diríamos
que crean unas externalidades derivadas de la tranquilidad
que así reina. Ahí es donde es preciso que
trabajen codo con codo los ministerios económicos,
y en particular el de Hacienda, y el de Defensa. Una dotación
escuálida para las Fuerzas Armadas, al dificultar
su operatividad puede originar una catástrofe." |
Lleva una "Presentación" del presidente Aznar
y un "Prólogo" del ministro Trillo. Su lectura
resulta apasionante, porque se comprueba que nuestras Fuerzas
Armadas han asumido una tarea directamente relacionada con la
actual situación globalizada. De este documento, un economista
extrae, como mínimo, cuatro cosas. La primera, que los
Ejércitos tradicionales ceden el paso a unas Fuerzas
Armadas muy ágiles, que van a actuar en relación
con los aliados de la OTAN y de los europeos, pero que tienen
objetivos específicos. Pretenden, dados los nuevos escenarios
estratégicos, resolver los problemas con extraordinaria
diligencia. La desaparición de la Unión Soviética
y del Pacto de Varsovia plantea las cosas de una manera totalmente
diferente. La segunda, que eso es caro. El despliegue de datos
de los nuevos materiales precisos, llama la atención.
Pero la alternativa sería el hundimiento de nuestra economía.
Por lo tanto, los gastos de defensa, en la jerga de los economistas,
diríamos que crean unas externalidades derivadas de la
tranquilidad que así reina. Ahí es donde es preciso
que trabajen codo con codo los ministerios económicos,
y en particular el de Hacienda, y el de Defensa. Una dotación
escuálida para las Fuerzas Armadas, al dificultar su
operatividad puede originar una catástrofe. Pensemos
en los problemas para los suministros energéticos, mencionados
en el documento, o en las playas abarrotadas de turistas, que
no se citan, si huyen presos del pánico ante una acción
de terrorismo exterior. Pero un gasto excesivo, que cree déficit
e inestabilidad macroeconómica, genera la debilidad de
cualquier país, por lo que el enemigo tiene, en esos
déficit, un aliado importante. El ensayo de Keynes, "How
to pay for the war?" ha de tenerse muy en cuenta. La tercera,
que la gran novedad es "el paso de una concepción
autárquica de la defensa, donde cada Estado solamente
contaba con sus propias fuerzas para enfrentarse a sus riesgos
y amenazas, a otra que entiende la defensa como un esfuerzo
colectivo, al que contribuyen diversos Estados y sus Fuerzas
Armadas, para alcanzar un fin común y ligado, por tanto,
a la seguridad compartida". La cuarta explica muchos problemas
y soluciones, como la apuesta española por General Dynamics,
y nuestros choques con las autoridades francesas y alemanas
por la compra, o no, de pertrechos bélicos a sus industrias
o a las nuestras. El texto es bien expresivo: "A la hora
de cubrir el indiscutible gap -el no escribir brecha o hueco,
es una pedantería- tecnológico existente en la
actualidad con Estados Unidos, los países europeos deben
asumir sus limitaciones, aceptando esta nueva realidad y, a
partir de ahí, enfocar sus esfuerzos a incrementar y
mejorar la interoperabilidad para reducir, en la medida de lo
posible, los efectos de esta diferencia de tecnología",
con todo lo que el documento despliega a partir de ahí.
Añadamos que en el tercer párrafo, referido
a las consecuencias de lo que se deriva del examen del desarrollo
de las misiones de paz de los años 90, existe una redacción
tan diabólica, que bien merecería un retoque
sintáctico. La alta calidad del documento, que debería
ser estudiado en seminarios de economía de la defensa,
parece exigirlo. Por el contrario, en ocasiones la prosa es
magnífica, como sucede con la definición de
disuasión, de actualidad en estos momentos: "En
todos los ámbitos de actuación del Estado, la
disuasión se basa en preservar la paz mediante el ejercicio
del poder".
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