Nº85
Del 26 de Marzo al 1 de Abril del 2003
 


 


 
 


Juan Velarde Fuertes
, Consejero del Tribunal de Cuentas
Sobre economía y defensa

 
 



Son estos momentos en que tienen actualidad las cuestiones militares. Acaba de publicarse, como separata de la "Revista Española de Defensa" un documento, por cierto que sin fecha alguna -salvo una, la de 1988, extravagante, de un depósito legal absurdo, que tiene que referirse a algo ajeno a este librito porque se repartió por primera vez en febrero de 2003-, titulado "Revisión Estratégica de la Defensa. I. Planteamiento General. II. Criterios Básicos".
  "Los gastos de defensa, en la jerga de los economistas, diríamos que crean unas externalidades derivadas de la tranquilidad que así reina. Ahí es donde es preciso que trabajen codo con codo los ministerios económicos, y en particular el de Hacienda, y el de Defensa. Una dotación escuálida para las Fuerzas Armadas, al dificultar su operatividad puede originar una catástrofe."
Lleva una "Presentación" del presidente Aznar y un "Prólogo" del ministro Trillo. Su lectura resulta apasionante, porque se comprueba que nuestras Fuerzas Armadas han asumido una tarea directamente relacionada con la actual situación globalizada. De este documento, un economista extrae, como mínimo, cuatro cosas. La primera, que los Ejércitos tradicionales ceden el paso a unas Fuerzas Armadas muy ágiles, que van a actuar en relación con los aliados de la OTAN y de los europeos, pero que tienen objetivos específicos. Pretenden, dados los nuevos escenarios estratégicos, resolver los problemas con extraordinaria diligencia. La desaparición de la Unión Soviética y del Pacto de Varsovia plantea las cosas de una manera totalmente diferente. La segunda, que eso es caro. El despliegue de datos de los nuevos materiales precisos, llama la atención. Pero la alternativa sería el hundimiento de nuestra economía. Por lo tanto, los gastos de defensa, en la jerga de los economistas, diríamos que crean unas externalidades derivadas de la tranquilidad que así reina. Ahí es donde es preciso que trabajen codo con codo los ministerios económicos, y en particular el de Hacienda, y el de Defensa. Una dotación escuálida para las Fuerzas Armadas, al dificultar su operatividad puede originar una catástrofe. Pensemos en los problemas para los suministros energéticos, mencionados en el documento, o en las playas abarrotadas de turistas, que no se citan, si huyen presos del pánico ante una acción de terrorismo exterior. Pero un gasto excesivo, que cree déficit e inestabilidad macroeconómica, genera la debilidad de cualquier país, por lo que el enemigo tiene, en esos déficit, un aliado importante. El ensayo de Keynes, "How to pay for the war?" ha de tenerse muy en cuenta. La tercera, que la gran novedad es "el paso de una concepción autárquica de la defensa, donde cada Estado solamente contaba con sus propias fuerzas para enfrentarse a sus riesgos y amenazas, a otra que entiende la defensa como un esfuerzo colectivo, al que contribuyen diversos Estados y sus Fuerzas Armadas, para alcanzar un fin común y ligado, por tanto, a la seguridad compartida". La cuarta explica muchos problemas y soluciones, como la apuesta española por General Dynamics, y nuestros choques con las autoridades francesas y alemanas por la compra, o no, de pertrechos bélicos a sus industrias o a las nuestras. El texto es bien expresivo: "A la hora de cubrir el indiscutible gap -el no escribir brecha o hueco, es una pedantería- tecnológico existente en la actualidad con Estados Unidos, los países europeos deben asumir sus limitaciones, aceptando esta nueva realidad y, a partir de ahí, enfocar sus esfuerzos a incrementar y mejorar la interoperabilidad para reducir, en la medida de lo posible, los efectos de esta diferencia de tecnología", con todo lo que el documento despliega a partir de ahí.

Añadamos que en el tercer párrafo, referido a las consecuencias de lo que se deriva del examen del desarrollo de las misiones de paz de los años 90, existe una redacción tan diabólica, que bien merecería un retoque sintáctico. La alta calidad del documento, que debería ser estudiado en seminarios de economía de la defensa, parece exigirlo. Por el contrario, en ocasiones la prosa es magnífica, como sucede con la definición de disuasión, de actualidad en estos momentos: "En todos los ámbitos de actuación del Estado, la disuasión se basa en preservar la paz mediante el ejercicio del poder"
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