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Rafael Termes
Profesor
del IESE, Universidad
de Navarra
"Del enemigo
el consejo"
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El canciller alemán Gerhard
Schröder , para justificar las reformas que pretende
emprender, ha dicho que o Alemania moderniza su modelo económico-social
o será modernizado por las fuerzas del mercado. No
sé si logrará implantar las medidas que ha anunciado,
pero hay que reconocer que ha sido honrado al rendirse ante
la evidencia que los hechos proporcionan. La economía
alemana, un día envidia del mundo, hoy está
al borde del colapso. Con casi 5 millones de parados, lo que
significa, en enero, una tasa de desempleo del 8,6%, superior
a la media de la UE y con tendencia a subir, y con un incremento
del PIB tan sólo del 0,2%, Alemania en los últimos
ocho años ha retrocedido 7 puntos porcentuales en la
senda de convergencia dentro de la Unión Europea. En
efecto, el PIB per cápita alemán, en términos
de paridad de poder de compra, que en 1999 era igual al 110%
de la media de la UE-15, en 2002 ha descendido al 103%.
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"La
economía alemana, un día envidia del mundo,
hoy está al borde del colapso." |
¿Cuáles son
las causas de esta lamentable situación?. Sin duda
alguna hay que buscarlas en un sistema de Seguridad Social
demasiado costoso e ineficiente que, junto con un excesivo
tamaño del Estado en todo lo demás, ha obligado
a subir los impuestos, con el consiguiente impacto sobre la
actividad privada, creadora de riqueza. A pesar de este aumento
de impuestos, Alemania ha tenido junto a Francia el "honor"
de formar parte de los dos únicos países de
la Unión que han merecido la incoación de un
proceso de amonestación por haber alcanzado en 2002
un déficit del 3,6% del PIB, (Francia el 3,1%), rebasando
así el tope del 3% prescrito por el Pacto de Estabilidad
y Crecimiento.
Ante estos fallos estructurales,
Schröder se propone reformar la Sanidad, reduciendo el
número de aseguradores públicos e introduciendo
la competencia; recortar los subsidios de desempleo, tanto
en la cuantía como en la duración; flexibilizar
el rígido régimen de contratación, rebajando
el coste del despido a fin de facilitar la creación
de empleo, sobre todo en las pymes; pasar del sistema de convenios
colectivos al de acuerdos entre cada empresa y sus sindicatos;
congelar las pensiones públicas de jubilación,
y otras medidas por el estilo. Todo esto, que suena a economía
liberal, propuesta por los defensores del modelo antagónico,
cual es el socialista o socialdemócrata, justifica
la licencia implícita en el título de este recuadro
y, desde luego, invita, tanto al Gobierno español como
a su oposición, a replantear la adopción de
las propuestas de reforma a favor del empleo, abandonadas
por la demagogia obstruccionista de los sindicatos.
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