Nº85
Del 26 de Marzo al 1 de Abril del 2003
 


 


 
 

Rafael Termes
Profesor del IESE, Universidad de Navarra
"Del enemigo el consejo"

 
 





El canciller alemán Gerhard Schröder , para justificar las reformas que pretende emprender, ha dicho que o Alemania moderniza su modelo económico-social o será modernizado por las fuerzas del mercado. No sé si logrará implantar las medidas que ha anunciado, pero hay que reconocer que ha sido honrado al rendirse ante la evidencia que los hechos proporcionan. La economía alemana, un día envidia del mundo, hoy está al borde del colapso. Con casi 5 millones de parados, lo que significa, en enero, una tasa de desempleo del 8,6%, superior a la media de la UE y con tendencia a subir, y con un incremento del PIB tan sólo del 0,2%, Alemania en los últimos ocho años ha retrocedido 7 puntos porcentuales en la senda de convergencia dentro de la Unión Europea. En efecto, el PIB per cápita alemán, en términos de paridad de poder de compra, que en 1999 era igual al 110% de la media de la UE-15, en 2002 ha descendido al 103%.
  "La economía alemana, un día envidia del mundo, hoy está al borde del colapso."



¿Cuáles son las causas de esta lamentable situación?. Sin duda alguna hay que buscarlas en un sistema de Seguridad Social demasiado costoso e ineficiente que, junto con un excesivo tamaño del Estado en todo lo demás, ha obligado a subir los impuestos, con el consiguiente impacto sobre la actividad privada, creadora de riqueza. A pesar de este aumento de impuestos, Alemania ha tenido junto a Francia el "honor" de formar parte de los dos únicos países de la Unión que han merecido la incoación de un proceso de amonestación por haber alcanzado en 2002 un déficit del 3,6% del PIB, (Francia el 3,1%), rebasando así el tope del 3% prescrito por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Ante estos fallos estructurales, Schröder se propone reformar la Sanidad, reduciendo el número de aseguradores públicos e introduciendo la competencia; recortar los subsidios de desempleo, tanto en la cuantía como en la duración; flexibilizar el rígido régimen de contratación, rebajando el coste del despido a fin de facilitar la creación de empleo, sobre todo en las pymes; pasar del sistema de convenios colectivos al de acuerdos entre cada empresa y sus sindicatos; congelar las pensiones públicas de jubilación, y otras medidas por el estilo. Todo esto, que suena a economía liberal, propuesta por los defensores del modelo antagónico, cual es el socialista o socialdemócrata, justifica la licencia implícita en el título de este recuadro y, desde luego, invita, tanto al Gobierno español como a su oposición, a replantear la adopción de las propuestas de reforma a favor del empleo, abandonadas por la demagogia obstruccionista de los sindicatos.