Dos puntos de vista sobre
la guerra y las Bolsas"
Juan
Carlos Ureta
Presidente de Renta 4
Tal y como habíamos apuntado la pasada semana, las Bolsas
han saludado con alzas el final de la incertidumbre previa. La pregunta
ahora es : ¿va a contribuir la resolución de la guerra
de Irak a despejar el ciclo económico? Dicho de otra forma
: ¿era Irak el factor de contracción que estaba pesando
sobre la economía global y que impedía el inicio de
la recuperación?
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"..
a medio plazo el impacto, en términos económicos,
de una victoria sobre el régimen iraquí será
positivo,dado el inmediato efecto que tendrá sobre el
precio del petróleo.." |
La respuesta a esta pregunta ha provocado dos visiones diferentes.
Una es la que parece subyacer en la Reserva Federal americana, con
Greenspan al frente, que ha venido señalando la incertidumbre
bélica como el principal factor de contracción de
las decisiones de los agentes económicos. Aunque la FED nunca
ha formulado esta tesis de forma tan explícita, lo cierto
es que esta idea está presente en las últimas comparecencias
de Greenspan , y también en el comunicado que difundió
el banco emisor americano tras su última reunión del
pasado 18 de Marzo, según el cual "la debilidad de la
expansión económica se debe de manera importante a
la prima de riesgo del precio del petróleo y a la incertidumbre
geopolítica".
Por el contrario, según otra visión, incluso en la
hipótesis de una guerra rápida y victoriosa, los problemas
económicos seguirán estando ahí con toda su
crudeza, es decir , tras Irak, todo seguirá igual de mal.
Esta es la idea que reflejaba en su número del 15 de Marzo
la influyente revista inglesa The Economist, en un artículo
en el que señalaba que , dada la falta de confianza del consumidor,
el endeudamiento familiar y empresarial y la sobrecapacidad que
todavía aqueja a las empresas, la economía global
será frágil incluso después de que acabe la
incertidumbre sobre Irak. De la misma opinión es Stephen
Roach, economista jefe de Morgan Stanley y significado "bajista",
quien , en un artículo publicado en el diario El País
el 21 de Marzo afirmaba que los fundamentos económicos le
hacen ser pesimista sobre la economía USA y que (literal)
"la victoria en Irak no cambia nada".
En mi opinión, y al margen del corto plazo, en el que las
Bolsas vivirán de las noticias procedentes del frente, a
medio plazo el impacto, en términos económicos, de
una victoria sobre el régimen iraquí será positivo,dado
el inmediato efecto que tendrá sobre el precio del petróleo
, como ya se está viendo en plena guerra, y el efecto positivo
sobre las expectativas de mayor estabilidad y seguridad global,
aunque sea previsible que tras Irak haya otros conflictos , si bien
de menor intensidad y con menor capacidad de generar inestabilidad.
En definitiva, una resolución favorable del conflicto de
Irak sí ayudará , a nuestro juicio, a resolver los
problemas de la economía global, al animar las decisiones
de inversión y consumo, y al permitir la continuidad de los
estímulos monetarios y fiscales, sin riesgos inflacionistas
dado el menor precio del crudo.
Dicho lo anterior, es cierto que algunos de los problemas de fondo
de la economía siguen ahí y que los desequilibrios
sólo se han corregido parcialmente. Pero no olvidemos que,
hace tan sólo un año, cuando aún no se hablaba
de Irak ni de Worldcom, y cuando se descontaba una tímida
vuelta al crecimiento en la segunda parte de 2.002, el Ibex estaba
en el entorno del 8.500, el Dow Jones se movía cómodamente
por encima del nivel 10.000, el S&P 500 por encima de 1.000,
el Nasdaq Composite por encima de 1.700, y el Eurostoxx 50 por encima
de 3.000. Parece lógica una aproximación de los Indices
al menos a niveles intermedios entre los de hace un año y
los actuales, en la hipótesis, nunca segura, de que la victoria
militar sobre Sadam se produzaca de forma efectiva, aunque luego
haya una cierta corrección.
Es obvio que en el corto plazo no hay ojos más que para las
noticias de Irak, pero esta semana conoceremos algunos datos económicos
de interés, como la confianza del consumidor USA, las ventas
de viviendas nuevas y usadas también en USA, y el dato final
de crecimiento del PIB de la economía americana en el cuarto
trimestre de 2.002, así como los índices de confianza
empresarial de Alemania y Francia.
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