Nº85
Del 26 de Marzo al 1 de Abril del 2003
 


 


 
 


Manuel Balmaseda
, Jefe del Servicio de Estudios del BBVA para España
¿Temor fundado?

 




Existe el temor de que la ampliación de la Unión Europea hacia los países del Este y Centro de Europa (PECOs) suponga un deterioro de los flujos comerciales de España hacia los países europeos, mercado de destino del 70% del comercio español. Un primer grupo de factores que inciden en las relaciones comerciales son la proximidad geográfica y los lazos históricos y culturales. En este sentido, a priori, los países más beneficiados comercialmente por la ampliación serían Alemania, Austria y, en menor medida, Italia, mientras que España debería verse relativamente perjudicada.
  "Aunque el temor de un deterioro significativo del comercio español por la competencia de los PECOs sea excesivo tampoco debe minimizarse el reto que supone la competencia de estos países."


Los índices de creación de comercio, que miden la incidencia del mayor mercado, corroboran tan sólo parcialmente esta intuición. Mientras Alemania (0,64), Italia (0,59) y Austria (0,52) alcanzan los índices más elevados en la UE, según las estimaciones de Caetano et al., sorprende la situación de España que, pese a la distancia geográfica y la escasa intensidad de los lazos históricos y culturales con los países del Este, presenta un índice de creación de comercio de 0,47, superior al de la UE (0,44).

La adhesión de los países del Este también aumentará la competencia por el mercado europeo. En este sentido, los PECOs están especializados en productos intensivos en mano de obra y de tecnología baja-media: maquinaria, material eléctrico, productos textiles y automóviles, sectores con un gran peso en el comercio español (7,4%, 7,3%, 4,5% y 20%, respectivamente, del total de las exportaciones españolas a la UE) y en los que la competitividad vía precios es crucial. Los menores costes laborales en los PECOs (entre un 20% y un 60% inferiores a los de la UE), en este contexto, se presentan como una ventaja competitiva insalvable para la economía española.

De ello podría deducirse que el comercio español es muy sensible a las presiones competitivas procedentes de estos países y que, por tanto, la ampliación podría provocar una pérdida de cuota de mercado en los países de la UE. Sin embargo, un análisis más detallado permite ser más optimista. En primer lugar, las exportaciones de estos países al resto de la UE están ya liberalizadas en la mayoría de los productos, salvo los agrícolas, desde comienzos de los noventa en virtud de los Acuerdos Europeos bilaterales pactados entre la UE y los países candidatos. Estos acuerdos se han traducido en un aumento de las exportaciones a la UE procedente de los PECOs, que crecieron a una tasa media del 12% entre 1989-1999. A pesar de ello, las exportaciones españolas a Europa mantuvieran un importante dinamismo en dicho periodo, creciendo un 13,4% de media anual.

En segundo lugar, los índices de similitud de importaciones muestran que la estructura de las importaciones de la UE desde los PECOs y desde los países del Sur de Europa es similar a la que mantiene con otros países en vías de desarrollo y sólo ligeramente superior a la similitud que tienen con las de otros países industrializados. En tercer lugar, las importantes diferencias existentes en los valores unitarios, precios de exportación, sugieren que estos países compiten en segmentos de mercado de calidad diferente. Estos dos últimos factores sugieren que la similitud en la especialización productiva no es tan relevante y, por tanto, no debería temerse la competencia entre los productos españoles y los provenientes de los PECOs. Es más, el conjunto de factores sugiere que el impacto directo sobre las exportaciones españolas a terceros mercados de la ampliación de la UE será más moderado del que se deduciría de la simple comparación del patrón de exportaciones y destino de las ventas.

Ahora bien, aunque el temor de un deterioro significativo del comercio español por la competencia de los PECOs sea excesivo tampoco debe minimizarse el reto que supone para la economía española la competencia de estos países. Es necesario mantener nuestras ventajas competitivas para hacer frente a esta competencia. El deterioro de la competitividad, fruto del diferencial de inflación con Europa, supone en este entorno un riesgo mayor para el comercio español. España debe aprovechar la oportunidad que presenta la ampliación para dar un paso más en la modernización de su estructura productiva y traducir el reto de un mercado más amplio en un impulso a la competencia y a la eficiencia de la economía
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