Nº85
Del 26 de Marzo al 1 de Abril del 2003
 


 


 
 


 

  - Federico Prades,
Asesor Económico de la AEB:
    - César Cantalapiedra,
Socio Director de AFI:
 
1. ¿Qué consecuencias económicas está teniendo la guerra?
 

El conflicto con Iraq ya ha tenido un coste económico importante con anterioridad al inicio de las hostilidades al haber elevado el precio del crudo, inhibir decisiones de consumo e inversión y pesar negativamente sobre las cotizaciones en bolsa. Todo ello ha reducido el crecimiento y retrasado la esperada recuperación de la economía internacional. Evaluar el coste, directo e indirecto, del conflicto es sumamente difícil ya que dependerá de su duración, de los daños colaterales etc. Prueba de esta dificultad es que W. Nordhaus, de la Universidad de Yale, en un detallado estudio al respecto abre una horquilla que cubre desde los 100 mm. en el escenario más "benigno" hasta los 1.900 mm. de dólares en el peor de los casos. No obstante, dentro de la incertidumbre, la mayor parte de las estimaciones se aproximan al escenario menos desfavorable.






Las consecuencias creo que son negativas en términos económicos, y no sólo por el encarecimiento del petróleo, sino porque han elevado las primas de riesgo, retrasando las decisiones de los agentes económicos. Respecto a las previsiones que se manejaban hace seis meses, este paréntesis ha supuesto revisar entre medio punto y tres cuartos de punto el crecimiento previsto para este año en Europa y Estados Unidos. Por otra parte, va a agudizar aún más los desequilibrios estadounidenses, dificultando su capacidad de liderazgo en el ciclo económico, y a retardar el compromiso político europeo con sus proyectos de medio plazo (por ejemplo, la ampliación o las iniciativas de coordinación de política económica). Para Estados Unidos, además, un punto sobre el PIB más de déficit gastado en la factura de la guerra genera sin duda menos efectos multiplicadores que a través de otro tipo de medidas fiscales o presupuestarias.