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América
Latina está atravesando una recesión como consecuencia
ante todo de la reducción de los flujos de capital
recibidos en un contexto internacional dominado por la incertidumbre,
lo que es especialmente perjudicial para unos países
cuya deuda externa (cuya carga real ha aumentado tras las
devaluaciones de los últimos años) necesita
de cuantiosa financiación internacional. En este contexto
no es de extrañar que su panorama económico
dependa ante todo de su éxito en acometer programas
de estabilización y ajuste fiscal (para reducir su
dependencia de capitales del exterior) y monetario (para preservar
en el tiempo el valor de su moneda. Sólo así
conseguirán recuperar las expectativas de los inversores
internacionales y con ello poder aprovechar el tirón
de la recuperación prevista para la economía
mundial.
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No creo que vaya a ser fácil una recuperación
de estas inversiones. Hay varios factores que lo van a impedir,
la falta de seguridad jurídica en la mayoría de
estos países, las enormes perdidas sufridas por los inversores
que dificultan la justificación de nuevas inversiones
y la situación de endeudamiento de las grandes empresas.
Todo ello me hace pensar que se intentará recuperar lo
que se pueda de lo ya invertido, pero pasará bastante
tiempo antes de volver a invertir.
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