Nº84
Del 19 al 25 de Marzo del 2003
 


 


 
 


Manuel Pizarro
Presidente de ENDESA


"Vocación de permanencia en Iberoamérica"

 



1.- ¿Cómo contempla la evolución de la economía en Iberoamérica?

El año 2002 ha sido especialmente duro para las economías iberoamericanas. Las fuertes devaluaciones respecto del euro y el dólar que han registrado las principales monedas nacionales han dado lugar a perturbaciones financieras relevantes y a incrementos de precios, afectando de manera desfavorable a los resultados de las empresas españolas que tienen una presencia significativa en el continente. En particular, los problemas que han atravesado las economías de Argentina y Brasil han condicionado la percepción que se ha tenido respecto de la evolución que ha experimentado el conjunto de la región.
  "El año 2002 ha sido especialmente duro para las economías iberoamericanas."


No obstante, al término del ejercicio se han manifestado algunos síntomas que permiten suponer que la recesión ha tocado fondo. Por ejemplo, la demanda de electricidad, que suele ser un indicador fiable de la actividad económica, ha repuntado de manera evidente en Argentina y Brasil en el cuarto trimestre. En ese mismo período, además, las monedas de ambos países se han apreciado ligeramente. Algunos otros parámetros económicos de Argentina comienzan a mostrar signos de mejoría y la incertidumbre política que afectó de manera apreciable a la economía brasileña antes de las últimas elecciones ha dado paso a una situación de mayor estabilidad que ha sido bien recibida por los mercados.

Por otro lado, el panorama general de menor crecimiento económico e importantes devaluaciones monetarias no debe hacer olvidar que la evolución no ha sido igual en todos los países de la región. Algunos de ellos, como Chile, Perú y Colombia, por citar tres de los cinco en los que ENDESA se halla presente en mayor proporción, han soportado mejor las consecuencias de la crisis, cerrando el año con incrementos en su PIB, y se han situado en condiciones de partida más favorables para aprovechar la próxima fase de reactivación.

Ciertamente, el desarrollo de una nueva etapa de recuperación económica en la región dependerá en buena medida de que esa recuperación se produzca en los países con mayor peso en la economía mundial y genere un efecto multiplicador a escala internacional. Los expertos vaticinan que, aunque la reactivación comience a manifestarse en el presente ejercicio, lo hará de manera paulatina y progresiva, por lo que es posible que así opere también en la región iberoamericana.

En cualquier caso, si se tiene en cuenta la magnitud de la crisis actual, es preciso reconocer que algunos países iberoamericanos han mostrado mayor fortaleza para afrontarla que en situaciones precedentes. Un buen ejemplo de ello es que las compañías participadas de ENDESA en la región han incrementado su resultado operativo en un 25% en 2002, medido en monedas locales, en medio de un entorno muy difícil y exigente.


2- ¿Qué va a hacer ENDESA en la región?

La presencia de ENDESA en Iberoamérica responde a una estrategia a largo y tiene, por tanto, una vocación de permanencia. La Empresa ha adquirido en la región la dimensión suficiente para la obtención de los objetivos que se había planteado y no va a incrementarla, limitándose a atender de manera adecuada al crecimiento orgánico de los mercados en los que ya está presente.
  "ENDESA dispone en Iberoamérica de una sólida base de activos.."



Las dificultades del pasado ejercicio han probado que ENDESA dispone en Iberoamérica de una sólida base de activos, con posiciones relevantes en los mercados clave, con un portafolio de negocio equilibrado y competitivo por lo que se refiere a generación y distribución y diversificado desde el punto de vista del riesgo país. Ello ha permitido que sus resultados operativos hayan soportado bien el impacto de las devaluaciones. Por otra parte, Endesa tiene perfectamente acotado ya su riesgo en la región y considerablemente saneadas en sus libros las participaciones en compañías iberoamericanas.

En consecuencia, su objetivo prioritario en estos momentos se centra en la consolidación de la presencia que ya posee en Iberoamérica, profundizando en el proceso de mejora de los ratios de eficiencia y productividad de sus compañías participadas, conteniendo las inversiones y promoviendo el fortalecimiento financiero de las empresas de cabecera, como Enersis y Endesa de Chile, sobre la base de una estrategia que consiste esencialmente en que esas compañías se autofinancien sin recurso a la matriz.

En relación con este objetivo, Endesa ha impulsado que esas Compañías aborden diversas acciones que se encuentran en fase muy avanzada de desarrollo, como son la refinanciación de la deuda de Enersis y de su compañía participada Endesa Chile por importe de más de 2.000 millones de US$; la desinversión en activos no estratégicos o no relacionados con su negocio principal, por importe de entre 600 y 900 millones de US$, y la propuesta de una ampliación de capital en Enersis de 2.000 millones de US$, en cuyo marco Endesa capitalizaría una deuda que esa participada sostiene con ella por importe de unos 1.300 millones de US$.

Es importante tener en cuenta que, a pesar de la grave situación que atraviesa la región, el negocio iberoamericano de Endesa está teniendo desde el punto de vista operativo un comportamiento razonable. Como antes he señalado, su resultado operativo se incrementó en un 25% en 2002 medido en monedas locales e incluso creció un 4% medido en euros si se descuentan los datos relativos al caso particular de Argentina.

Por otro lado, de los 7.000 millones de euros que ENDESA ha invertido en la región, la Compañía ya ha recuperado unos 2.200 millones a través de desinversiones de activos y otros conceptos y no ha tenido que aportar ninguna cantidad a su negocio iberoamericano desde 1999.

En consecuencia, los datos muestran que el negocio eléctrico iberoamericano de Endesa ha sido objeto de un profundo y prudente saneamiento, que se autofinancia sin recurso a la matriz, que presenta un comportamiento operativo razonable incluso en circunstancias económicas adversas y que tiene, en definitiva, un importante potencial de rentabilidad.