Brasil es la esperanza
de Iberoamérica
Juan E. Iranzo
Una parte de la economía Iberoamericana camina por
la senda del populismo, de la inestabilidad y de la falta
absoluta de garantías jurídicas y de propiedad.
En efecto, la política de Chaves en Venezuela y los
últimos gobiernos argentinos, especialmente, están
aplicando políticas absolutamente inadecuadas para
atraer la tan necesaria inversión extranjera o evitar
su salida. Las empresas necesitan que exista potencial de
crecimiento y de demanda, pero, sobre todo, que se les garanticen
las reglas de sus contratos. En estos países, precisamente,
se ha hecho todo lo contrario y la última resolución
judicial argentina sobre la despesificación puede tener
serias consecuencias sobre las cuentas y balances de nuestros
bancos, así como perjudicar nuevos proyectos. El populismo
es el mayor enemigo de la inversión extranjera, pero
sobre todo, del progreso del país receptor.
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"Nuestras
empresas en Brasil tienen buenas perspectivas .. " |
Afortunadamente, la situación
se está manifestando bien distinta en el caso de Brasil,
que representa la mitad de la zona aproximadamente. La llegada
al poder de Lula y, sobre todo, la mayoría de sus propuestas
económicas, van por el camino adecuado. Ha entendido
que para conseguir que todos sus ciudadanos "hagan tres
comidas al día", es necesaria la inversión
extranjera.
En este sentido, está llevando
a cabo una serie de medidas tendentes a garantizar la estabilidad
presupuestaria y está proponiendo algunas reformas
estructurales que permitirán incrementar su potencial
de crecimiento y desarrollo. Nuestras empresas en Brasil tienen
buenas perspectivas y además se les garantizan las
reglas de juego.
La realidad brasileña debe
servir de referencia futura para que el populismo alocado
desaparezca definitivamente en Iberoamérica y esta
zona pueda alcanzar un desarrollo sostenido apoyado por la
tan necesaria inversión extranjera.

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