Nº84
Del 19 al 25 de Marzo del 2003
 



 



 
 


Brasil es la esperanza de Iberoamérica
Juan E. Iranzo

 





Una parte de la economía Iberoamericana camina por la senda del populismo, de la inestabilidad y de la falta absoluta de garantías jurídicas y de propiedad. En efecto, la política de Chaves en Venezuela y los últimos gobiernos argentinos, especialmente, están aplicando políticas absolutamente inadecuadas para atraer la tan necesaria inversión extranjera o evitar su salida. Las empresas necesitan que exista potencial de crecimiento y de demanda, pero, sobre todo, que se les garanticen las reglas de sus contratos. En estos países, precisamente, se ha hecho todo lo contrario y la última resolución judicial argentina sobre la despesificación puede tener serias consecuencias sobre las cuentas y balances de nuestros bancos, así como perjudicar nuevos proyectos. El populismo es el mayor enemigo de la inversión extranjera, pero sobre todo, del progreso del país receptor.
  "Nuestras empresas en Brasil tienen buenas perspectivas .. "

Afortunadamente, la situación se está manifestando bien distinta en el caso de Brasil, que representa la mitad de la zona aproximadamente. La llegada al poder de Lula y, sobre todo, la mayoría de sus propuestas económicas, van por el camino adecuado. Ha entendido que para conseguir que todos sus ciudadanos "hagan tres comidas al día", es necesaria la inversión extranjera.

En este sentido, está llevando a cabo una serie de medidas tendentes a garantizar la estabilidad presupuestaria y está proponiendo algunas reformas estructurales que permitirán incrementar su potencial de crecimiento y desarrollo. Nuestras empresas en Brasil tienen buenas perspectivas y además se les garantizan las reglas de juego.

La realidad brasileña debe servir de referencia futura para que el populismo alocado desaparezca definitivamente en Iberoamérica y esta zona pueda alcanzar un desarrollo sostenido apoyado por la tan necesaria inversión extranjera.