Nº49
Del 5 al 11de Marzo del 2002
 
 


 
 
 

POR FIN LA ESTABILIDAD PRESUPUESTARIA

 

España ha tenido una larga historia de crisis de la Hacienda Pública y desde el comienzo de la democracia ha convivido con un permanente déficit público que ha generado tensiones sobre los tipos de interés, el tipo de cambio, la actividad empresarial y, en definitiva, el crecimiento y el empleo. Afortunadamente en el año 2001 se ha conseguido el tan deseado equilibrio presupuestario para el conjunto de las Administraciones Públicas lo que explica, en gran medida, que España haya crecido muy por encima de la media de los países de la UEM. España tiene equilibrio presupuestario y una Ley de Estabilidad frente a Alemania que no cumple el pacto de estabilidad de crecimiento ¿Quién lo habría dicho hace 6 años?.



ADIÓS A LA PESETA
 


Tras 48.710 días de protagonismo de la vida económica española la peseta nos ha dicho adiós. Nació el 19 de octubre de 1868 para tratar de ordenar el maremagnum monetario existente y para posibilitar la unión monetaria latina. Casi 134 años después desaparece de muerte natural para impulsar la unión económica y monetaria dejando un magnífico heredero, el euro.
Su vida ha sido azarosa pero en muchas ocasiones tuvo "malas compañías", el déficit público la debilitó y, afortunadamente, nos abandona en época de estabilidad y de equilibrio presupuestario.




DESPEGUE O RECESIÓN
 

Resulta enormemente complicado detectar metodo-lógicamente los cambios de tendencia coyuntural; sin embargo, todo hace indicar que la economía norteame-ricana tras 120 meses de crecimiento continuado hasta el año pasado y tan sólo 6 meses de recesión ha iniciado un nuevo despegue. El consumo es el protagonista de la recuperación y la duda es si el mayor endeudamiento de las familias puede frenar algo la misma. No obstante, los bajos tipos de interés al no haber tensiones inflacionistas y, sobre todo, la agilidad de los mercados norteamericanos garantizan el crecimiento. Sin embargo, en Centro Europa la situación es radicalmente distinta. Alemania y Francia se encuentran en recesión como consecuencia fundamentalmente de la rigidez de sus mercados laborales de bienes y servicios.