Nº49
Del 5 al 11de Marzo del 2002
 
 


 
 


La hora del diálogo energético
Juan E. Iranzo

 




El carácter estratégico del input energético hace ineludible dar prioridad a las medidas de política económica tendentes a garantizar el abastecimiento de energía, especialmente eléctrica, ante una demanda creciente como resultado del propio proceso de desarrollo económico de la economía española. Esta prioridad nace de las deficiencias estructurales heredadas del pasado de las que todavía adolece el sector energético español, algunas de las cuales se han visto agravadas por las propias políticas energéticas de planificación centralizada. España registra una elevada dependencia del petróleo, que representa el 55 por 100 de la demanda de energía primaria. A ello se añade nuestro reducido grado de abastecimiento energético interno que sitúa el nivel de dependencia energética de la economía española en más del 70 por 100, lo que supone una elevada vulnerabilidad en un sector crucial, desde el punto de vista estratégico, para la economía española ente factores coyunturales externos.
  ".. dar prioridad a las medidas de política económica tendentes a garantizar el abastecimiento de energía.."

El sector energético ha sido testigo de profundos cambios estructurales, que han afectado principalmente a su regulación desde principios de la década de los noventa y que han tenido una especial incidencia en el sector eléctrico frente a otros como el del gas, en el que subsisten importantes trabas a su desregulación, aunque se está intensificando. La liberalización paulatina del sector eléctrico ha permitido reducciones notables en los precios de la energía eléctrica, lo que a su vez ha generado un fuerte impulso de la demanda de energía eléctrica con el consiguiente reto para la producción del sector.

  "El sector energético ha sido testigo de profundos cambios estructurales.."

En la situación actual existe escaso margen para seguir incrementando la utilización de las fuentes tradicionales: petróleo, gas, carbón o energía hidráulica, ya que nos encontramos ante una situación de progresivo agotamiento del actual parque español de generación de energía eléctrica. La apuesta por el gas como fuente alternativa ha chocado con las trabas impuestas a su regulación y a la elevación de su precio como consecuencia de la indexación de éste con respecto al precio del petróleo, factores que han limitado la demanda de gas para la generación de energía eléctrica. Si a todo ello añadimos el creciente y positivo protagonismo que cobra la protección del medio ambiente en la planificación de las fuentes energéticas,
  "En la situación actual existe escaso margen para seguir incrementando la utilización de las fuentes tradicionales.."
que ha de ser compatible con los compromisos adquiridos en la Cumbre de Kyoto, aumenta la necesidad de fomentar el uso de energías limpias. En este sentido, cabe valorar positivamente la aprobación del Plan de Fomento de Energías Renovables. No obstante, y conscientes de la limitación de estas fuentes de energía como sustitutivo alternativo suficiente y rentable, es obligado replantearse la opción nuclear como única alternativa disponible a medio y largo plazo.

Para enfrentarse a estos retos es necesario un diálogo rápido y eficaz entre los diferentes actores para buscar soluciones viables y eficientes.