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La generación crítica con base en gas, se nos presenta como una opción ideal, sin embargo ésta debe considerarse como una variable de apoyo a la generación eléctrica en horas punta, fundamentalmente con potencias comprendidas entre 50-80 MW y con localizaciones precisas en zonas compensatorias y de regularización, situación ya puesta en práctica por nuestro entorno europeo. Pasar a grandes potencias, en el momento actual, es un oscuro riesgo, no compensado por la evolución en el precio de la thermia de gas (coste de thermia de gas como mínimo el doble de la thermia de carbón de importación), una tecnología con posible falta de horas de funcionamiento en régimen sostenido y continuo, con unas reservas de gas a nivel mundial estimadas entre 50 y 60 años, al régimen actual de consumo actualizado. Asimismo, no debemos establecer una competencia de mercado innecesaria con las economías domésticas que han realizado grandes esfuerzos inversionistas en infraestructuras de sus inmuebles domésticos. El mundo industrial de generación eléctrica no debe permitirse un lujo innecesario que podría volverse contra el sistema de producción, estableciendo una rigidez en generación eléctrica y una elevación en los costes de inversión en equipos e instalaciones (20% - 40%); es más coherente establecer una diversificación de oferta que pueda optar por moverse en un amplio conjunto de oportunidades de generación de acuerdo con el rendimiento termodinámico de las tecnologías y la elasticidad de mercado de los combustibles. Ha llegado el momento de iniciar los estudios preliminares de los proyectos de generación nuclear necesarios para su explotación eléctrica durante la década (2010-2020). La constitución de un "joint venture" o una unión temporal de empresas (UTE) de las empresas eléctricas españolas, puede ser muy positiva en la normalización sistemática, unicidad de criterios y medidas que se deben adoptar en la ejecución y explotación de estos complejos proyectos que, en un futuro próximo, adquirirán dimensión europea, principalmente franco-alemana. La generación crítica con base en energías renovables es una realidad que, actualmente, es factible, pero debe acometerse analizando individualmente los proyectos presentados, debido a una remota posibilidad de sustentación de su rentabilidad según las subvenciones recibidas, lo más alejado de la viabilidad y eficacia técnico-económica, con la posibilidad de poder obtener, en un futuro a medio plazo, algún tipo de tecnología eficiente para nuestra generación eléctrica. Una observación entre otras, dignas de tener en cuenta, una vez logrado el equilibrio administración pública-empresas eléctricas, es el grado actual de endeudamiento del sector eléctrico español, y su posible adecuación a las necesidades de demanda del mercado español; podemos observar que posiblemente se pueda acometer financieramente los incrementos correspondientes a la demanda F1, F2 y F3 con un grado de dificultad escalonado (ver tabla A : Planificación Energética 2000-2025, Ciclo 2000-2010), pero los incrementos correspondientes a las demandas F4 y F5 son difícilmente viables; es obvio, si analizamos las cuentas de resultados del sector eléctrico y su actual grado de endeudamiento, entre otros, por su prorrogado horizonte de resultados en la expansión exterior. Sería interesante que el crecimiento de la sociedad española dentro del actual y futuro contexto europeo, fuera ejecutado con generación eléctrica procedente de empresas españolas con sus consiguientes efectos inducidos para toda la sociedad, de otra forma, a medio plazo, prácticamente podría desaparecer el sector eléctrico español diluido en la dimensión financiera/empresarial eléctrica europea, principalmente, franco-alemana, con su potencial generador y distribuidor claramente expansivo. Respecto al Modelo XXI-00-25, que analiza el crecimiento de generación eléctrica en el periodo 2000-2025, contiene una visión más amplia que incluye la finalización de vidas útiles en diversos centros de generación eléctricos, posibles incrementos de la demanda eléctrica (F1, F2, F3, F4, y F5), valoraciones económicas de las diversas inversiones necesarias en un futuro, y empleo generado tanto directo como indirecto, etc. El efecto inductor del sector eléctrico es, aproximadamente, de 50-80 unidades inducidas por cada unidad inversora, dependiendo del área geográfica, nivel de desarrollo, renta per cápita, etc. La energía es un asunto que debe
ser analizado con criterios técnicos, económicos,
medioambientales, etc., y subsidiariamente incorporado a la órbita
política; no olvidemos el orden, podemos alterar la cocción
y su posterior digestión.
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