Nº51
Del 20 de Marzo al 2 de Abril del 2002
 
 


 
 


Juan Velarde Fuertes
, Consejero del Tribunal de Cuentas
Escribe, que algo queda

 
 







Los economistas tienen el mandato, que hizo explícito Keynes en su ensayo sobre Marshall, de escribir, en hojas volanderas. Los influyentes folletos de Ricardo, eso fueron. Pero esas hojas volanderas son de casi inaccesible consulta, pasados unos días, para la mayor parte de los interesados.
  "Los economistas tienen el mandato (..) de escribir en hojas volnderas."
Resulta delicioso, en los diarios de Virginia Woolf conocer cómo simples artículos de Keynes en un periódico de la noche se transformaron en "Las consecuencias económicas de Mr. Churchill". Por eso hay que dar la bienvenida a dos libros que recogen aportaciones breves de dos buenos economistas. Uno es Fabián Estapé. En "Agoreros y demagogos. La economía de España desde 1996" (Plaza&Janés, 2002), publica críticas durísimas a la política económica del PP. Se puede discrepar de él, pero no despreciarlo. El otro es de Pedro Schwartz, "Entre dos siglos y otros escritos inconvenientes" (Unión Editorial, 2000). Casi se inicia con una crítica a la frase de que lo que está muy bien en teoría no es aplicable en la práctica. Decir algo parecido Stuart Mill motivó una bofetada de su padre, James Mill. Schwartz siempre sigue el buen camino.