Nº51
Del 20 de Marzo al 2 de Abril del 2002
 
 


 
 


Miguel Sebastián
, Dtor. del Servicio de Estudios del BBVA
Barcelona: ¿suficiente energía para la maquinaria europea?

 




La cumbre de la Unión Europea en Barcelona, celebrada los días 15 y 16 de marzo, ha constituido un éxito relativo: lo mejor es que se ha reactivado la amplia agenda de reformas pendientes para la liberalización del mercado europeo de bienes y factores. Tras la cumbre de Lisboa de 2000, esta agenda pareció olvidarse. Tal vez porque durante el año 2001, con la economía estadounidense en recesión, se albergó la esperanza de que Europa creciera significativamente más que EE.UU., y que ello incluso le permitiría frenar la tendencia de pérdida de productividad relativa que acumula desde 1995. Pero, al final del año, el crecimiento europeo tan sólo fue tres décimas superior al de la primera economía mundial, y la productividad volvió a registrar un diferencial desfavorable para la UE. En 2002, se imponía, por tanto, la reactivación de las reformas.
  ".. los resultados de Barcelona no se pueden calificar como novedosos ni en su contenido ni en el calendario.."


Pero los resultados de Barcelona no se pueden calificar como novedosos ni en su contenido ni en el calendario. Así, algunos sectores claves quedan al margen de las reformas, como ocurre con el ferrocarril. En otros, sólo se confirman las fechas o los objetivos que ya estaban previstos en estas cumbres. Así ocurre con el Plan de Acción sobre Servicios Financieros, que contempla la plena integración de los mercados de servicios financieros para 2005, o con la Estrategia de Empleo, en la que se ratifican los objetivos de la cumbre de Lisboa. Las novedades son escasas y se concentran en temas como la Tarjeta Sanitaria Europea, el objetivo de "cielo único" en 2004 o el acuerdo para la liberalización del mercado del gas y la electricidad. Además se han defraudado algunas expectativas como la creación de un Banco Euromediterráneo.

En Barcelona, se ha relanzado un calendario de reformas conocido pero necesario. Los resultados concretos en términos de menores precios o de mayor bienestar para los ciudadanos exigen avanzar en muchos puntos que no terminan de concretarse en la amplia agenda europea. No basta con liberalizar el mercado si no consigue que haya competencia en la práctica. Un caso paradigmático es el del mercado eléctrico: sin interconexiones, las familias y empresas no podrán aprovechar su liberalización.