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Luis de Guindos, Secretario
General de Política Económica
"Europa puede jugar un
papel importante en la recuperación de la economía"
1- ¿Está tan cercano el final
de la crisis como asegura Alan Greespan?
Durante 2001 la economía internacional registró
una profunda y sincronizada desaceleración de la actividad
que hizo que el crecimiento mundial se situara ligeramente por encima
del 2%. Más de dos puntos y medio por debajo del registrado
un año antes.
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"Durante
2001 la economía internacional registró una profunda
y sincronizada desaceleración (..) liderada por la caída
de la inversión empresarial.." |
Esta desaceleración de la actividad estuvo liderada por
la caída de la inversión empresarial y de la producción
industrial, y se inició en EE.UU. transmitiéndose
al resto del mundo con cierta intensidad. Todo ello, llevó
a un crecimiento prácticamente nulo del comercio internacional,
en torno a doce puntos de diferencia respecto al registrado un año
antes. Contrariamente, el consumo y la inversión en construcción
mantuvieron cierta resistencia.
En la actualidad, creo que sí se puede afirmar que lo peor
ya ha pasado y los previsores económicos están empezando
a modificar al alza sus estimaciones de crecimiento para este año.
2- ¿En que datos objetivos se fundamenta para mantener
esa opinión?
Los indicadores de clima económico, algunos datos financieros
y otros de la economía real señalan que lo peor de
la desaceleración puede haber pasado ya.
En este sentido destaca la mejora de los indicadores de confianza
empresarial. Cabe destacar el positivo comportamiento de los índices
ISM (antiguo NAPM) para EE.UU. y el IFO, para Alemania y en general
para la zona euro, que han repuntado con fuerza durante los últimos
meses.
Entre los datos financieros cabe mencionar el aumento de la pendiente
de la curva de intereses y la recuperación de los precios
de la renta variable desde los mínimos registrados en septiembre
del año pasado.
Respecto a los indicadores reales destaca la revisión de
los datos de la contabilidad norteamericana durante el cuarto trimestre
de 2001, pasando del 0,2% en tasa intertrimestral anualizada a un
1,4%, y el buen comportamiento de la productividad, que ha crecido
el último trimestre más de un 5%.
3.- Por el contrario las noticias que nos llegan de Europa no
son tan optimistas, especialmente en Alemania....
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"..
las condiciones de demanda son favorables al crecimiento y los
fundamentos económicos son buenos." |
Europa ha seguido un retraso en la evolución de este ciclo
en torno a dos trimestres respecto a EE.UU. Así se produjo
en la fase de desaceleración y así se está
registrando en la de la recuperación. No creo que haya motivos
insalvables para el pesimismo en Europa.
En el viejo continente, las condiciones de demanda son favorables
al crecimiento y los fundamentos económicos son buenos.
Efectivamente, por una parte, las condiciones financieras están
en el nivel correcto para estimular la recuperación. Los
tipos de interés reales a corto y largo plazo están
en niveles históricamente bajos. Por ejemplo, los tipos de
interés reales a corto plazo apenas alcanzan el 1%. Además,
el euro sigue en un valor relativamente bajo (está en torno
a un 25% por debajo de la paridad con el dólar desde su nacimiento)
y los precios de los activos se están recuperando.
Por otra, se ha dejado jugar a los llamados estabilizadores automáticos
de forma que la economía europea ha recibido un estímulo
fiscal no discrecional.
En lo que se refiere a los fundamentos económicos cabe señalar
que los salarios se han comportado moderadamente, lo que ha tenido
su reflejo en la favorable evolución del empleo, la inflación
corregida de factores estacionales es baja, y las cuentas públicas,
las de las familias, las de las empresas y las exteriores están
saneadas.
Contrariamente, la situación de EE.UU. suscita ciertas dudas
sobre la fortaleza de la recuperación. Los desequilibrios
financieros privados no se han corregido sensiblemente y persiste
un elevado exceso de capacidad. Así, existe el riesgo de
que la recuperación iniciada por la reposición de
stocks no se vea acompañada por el incremento de la inversión
empresarial, antes de que el consumo empiece a mostrar signos de
debilidad y tras una breve recuperación se vuelva a una desaceleración
de la actividad.
Por otra parte, la situación en Japón sigue siendo
muy delicada. La persistencia del proceso deflacionista está
deteriorando la solvencia del sistema financiero, las autoridades
económicas no tiene margen para usar instrumentos de demanda,
y las necesarias reformas estructurales no adquieren el empuje necesario.
Por tanto, Europa tiene ante si una oportunidad de jugar un papel
importante en la recuperación económica internacional.
Para ello resulta esencial que se adopte una política económica
que dé confianza a los mercados y permita la consolidación
de la incipiente recuperación.
4.- ¿Dónde están realmente
los motores que puedan ponernos en el camino de la recuperación?
Las debilidades en Europa no provienen del lado de los estímulos
de los instrumentos de demanda. Los problemas pueden provenir del
lado de la oferta. Europa tiene que comprometerse firmemente con
la reforma económica y mostrar su voluntad de liberalizar
e incrementar la competencia en sus mercados de productos. Avanzar
en la integración y desarrollo de sus mercados de capitales
y modernizar sus mercados laborales.
La mayor competencia dará nuevas oportunidades de inversión
a las empresas europeas, introducirá mecanismos de flexibilidad
en las estrategias empresariales y mejorará sus expectativas
de beneficios. En definitiva, impulsará la formación
bruta de capital, la producción y el empleo, y permitirá
la consolidación de la recuperación.
5.- ¿Se están aplicando las políticas
oportunas para conseguir ese objetivo?
En general, creo que sí. La respuesta rápida y contundente
parece adecuada tanto en el ámbito monetario como fiscal.
Además, creo que el Consejo ECOFIN en su reunión
de marzo pasado aprobó un documento que identifica de forma
clara la respuesta de política económica que debe
darse, en su dimensión macro y sobre todo en las cuestiones
relacionadas con la reforma económica.
Se trata de un compromiso sobre reformas en áreas en las
que se hasta ahora se había avanzado menos, incidiéndose
en aspectos que van desde el sector energético hasta la modernización
de las instituciones del mercado de trabajo. Es importante que Europa
no deje pasar esta ocasión y que Barcelona de un mensaje
claro de voluntad de reforma, que de credibilidad en el diseño
de la política económica, y permita que se consolide
la incipiente fase de crecimiento económico.
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