Nº51
Del 20 de Marzo al 2 de Abril del 2002
 
 


 
 


Luis de Guindos,
Secretario General de Política Económica


"Europa puede jugar un papel importante en la recuperación de la economía"

 




1- ¿Está tan cercano el final de la crisis como asegura Alan Greespan?

Durante 2001 la economía internacional registró una profunda y sincronizada desaceleración de la actividad que hizo que el crecimiento mundial se situara ligeramente por encima del 2%. Más de dos puntos y medio por debajo del registrado un año antes.
  "Durante 2001 la economía internacional registró una profunda y sincronizada desaceleración (..) liderada por la caída de la inversión empresarial.."

 

Esta desaceleración de la actividad estuvo liderada por la caída de la inversión empresarial y de la producción industrial, y se inició en EE.UU. transmitiéndose al resto del mundo con cierta intensidad. Todo ello, llevó a un crecimiento prácticamente nulo del comercio internacional, en torno a doce puntos de diferencia respecto al registrado un año antes. Contrariamente, el consumo y la inversión en construcción mantuvieron cierta resistencia.

En la actualidad, creo que sí se puede afirmar que lo peor ya ha pasado y los previsores económicos están empezando a modificar al alza sus estimaciones de crecimiento para este año.

2- ¿En que datos objetivos se fundamenta para mantener esa opinión?

Los indicadores de clima económico, algunos datos financieros y otros de la economía real señalan que lo peor de la desaceleración puede haber pasado ya.

En este sentido destaca la mejora de los indicadores de confianza empresarial. Cabe destacar el positivo comportamiento de los índices ISM (antiguo NAPM) para EE.UU. y el IFO, para Alemania y en general para la zona euro, que han repuntado con fuerza durante los últimos meses.

Entre los datos financieros cabe mencionar el aumento de la pendiente de la curva de intereses y la recuperación de los precios de la renta variable desde los mínimos registrados en septiembre del año pasado.

Respecto a los indicadores reales destaca la revisión de los datos de la contabilidad norteamericana durante el cuarto trimestre de 2001, pasando del 0,2% en tasa intertrimestral anualizada a un 1,4%, y el buen comportamiento de la productividad, que ha crecido el último trimestre más de un 5%.

3.- Por el contrario las noticias que nos llegan de Europa no son tan optimistas, especialmente en Alemania....

  ".. las condiciones de demanda son favorables al crecimiento y los fundamentos económicos son buenos."

Europa ha seguido un retraso en la evolución de este ciclo en torno a dos trimestres respecto a EE.UU. Así se produjo en la fase de desaceleración y así se está registrando en la de la recuperación. No creo que haya motivos insalvables para el pesimismo en Europa.

En el viejo continente, las condiciones de demanda son favorables al crecimiento y los fundamentos económicos son buenos.

Efectivamente, por una parte, las condiciones financieras están en el nivel correcto para estimular la recuperación. Los tipos de interés reales a corto y largo plazo están en niveles históricamente bajos. Por ejemplo, los tipos de interés reales a corto plazo apenas alcanzan el 1%. Además, el euro sigue en un valor relativamente bajo (está en torno a un 25% por debajo de la paridad con el dólar desde su nacimiento) y los precios de los activos se están recuperando.

Por otra, se ha dejado jugar a los llamados estabilizadores automáticos de forma que la economía europea ha recibido un estímulo fiscal no discrecional.

En lo que se refiere a los fundamentos económicos cabe señalar que los salarios se han comportado moderadamente, lo que ha tenido su reflejo en la favorable evolución del empleo, la inflación corregida de factores estacionales es baja, y las cuentas públicas, las de las familias, las de las empresas y las exteriores están saneadas.

Contrariamente, la situación de EE.UU. suscita ciertas dudas sobre la fortaleza de la recuperación. Los desequilibrios financieros privados no se han corregido sensiblemente y persiste un elevado exceso de capacidad. Así, existe el riesgo de que la recuperación iniciada por la reposición de stocks no se vea acompañada por el incremento de la inversión empresarial, antes de que el consumo empiece a mostrar signos de debilidad y tras una breve recuperación se vuelva a una desaceleración de la actividad.

Por otra parte, la situación en Japón sigue siendo muy delicada. La persistencia del proceso deflacionista está deteriorando la solvencia del sistema financiero, las autoridades económicas no tiene margen para usar instrumentos de demanda, y las necesarias reformas estructurales no adquieren el empuje necesario.

Por tanto, Europa tiene ante si una oportunidad de jugar un papel importante en la recuperación económica internacional. Para ello resulta esencial que se adopte una política económica que dé confianza a los mercados y permita la consolidación de la incipiente recuperación.

4.- ¿Dónde están realmente los motores que puedan ponernos en el camino de la recuperación?

Las debilidades en Europa no provienen del lado de los estímulos de los instrumentos de demanda. Los problemas pueden provenir del lado de la oferta. Europa tiene que comprometerse firmemente con la reforma económica y mostrar su voluntad de liberalizar e incrementar la competencia en sus mercados de productos. Avanzar en la integración y desarrollo de sus mercados de capitales y modernizar sus mercados laborales.

La mayor competencia dará nuevas oportunidades de inversión a las empresas europeas, introducirá mecanismos de flexibilidad en las estrategias empresariales y mejorará sus expectativas de beneficios. En definitiva, impulsará la formación bruta de capital, la producción y el empleo, y permitirá la consolidación de la recuperación.

5.- ¿Se están aplicando las políticas oportunas para conseguir ese objetivo?

En general, creo que sí. La respuesta rápida y contundente parece adecuada tanto en el ámbito monetario como fiscal.

Además, creo que el Consejo ECOFIN en su reunión de marzo pasado aprobó un documento que identifica de forma clara la respuesta de política económica que debe darse, en su dimensión macro y sobre todo en las cuestiones relacionadas con la reforma económica.

Se trata de un compromiso sobre reformas en áreas en las que se hasta ahora se había avanzado menos, incidiéndose en aspectos que van desde el sector energético hasta la modernización de las instituciones del mercado de trabajo. Es importante que Europa no deje pasar esta ocasión y que Barcelona de un mensaje claro de voluntad de reforma, que de credibilidad en el diseño de la política económica, y permita que se consolide la incipiente fase de crecimiento económico.