Nº51
Del 20 de Marzo al 2 de Abril del 2002
 
 




 
 


¿Qué podemos esperar del Consejo Europeo de Barcelona?

Gregorio Izquierdo Llanes
Director de Análisis del IEE
 






En el Consejo de Barcelona está en juego el reto de confirmar que la apuesta de Lisboa por una Europa competitiva se traduce en algo más que buenas palabras. Aunque a lo mejor no se interpreta así, el éxito de la cumbre no se debe medir por el que se alcancen acuerdos globales de liberalización, lo que es bastante improbable, sino en que el proceso no pare, para poder volver a coger fuelle en los momentos en que el escenario político europeo sea de nuevo favorable, ya que hay cinco países entre ellos Francia y Alemania, con convocatorias electorales. A lo mejor hay que esperar a que Europa retome de nuevo a un nuevo período la expansión económica, ya que la experiencia histórica parece indicarnos que los procesos de integración de mercados y liberalización económica se han acelerado en los momentos de mayor prosperidad y se han frenado en los de menor crecimiento. Para el proyecto de modernización de Europa, se contará con el apoyo de que cada vez más países ven con buenos ojos la desregulación y flexibilización económica, ya que las discrepancias son ante todo de velocidades más que de destinos y que la Comisión tiene la facultad de invocar estas reformas si peligra la competencia, según el artículo 86 del Tratado de la Unión Europea.
  "..el éxito de la cumbre no se debe medir por el que se alcancen acuerdos globales de liberalización, lo que es bastante improbable, sino en que el proceso no pare.."

La liberalización de la energía irá en esta línea, donde para vencer las reticiencias francesas, parece que se ha apostado por un enfoque gradual de fijar ya una fecha (2004), para la apertura de los mercados eléctricos y de gas a los consumidores cualificados y alcanzado un compromiso político para la apertura futura de los mercados de particulares. Otra cuestión es la de interconexión de las redes, aquí el reto es que antes del 2005 pueda alcanzar el 10 por 100 de la capacidad instalada. El peligro es de si el énfasis francés en el concepto de servicio público y/o la creación de regulador eléctrico europeo es la excusa para evitar la competencia en el sector. La integración de los mercados europeos de capitales, que se ha visto muy beneficiada de la culminación del euro, posiblemente va a completarse aprobando este año las Directivas y Reglamentos aún pendientes del Plan de Acción de los Servicios Financieros de 1998, que entre otras acciones conllevaba armonizar la regulación de los mercados de valores, de presentación de la información contable, de información privilegiada y manipulación de mercados financieros y de acceso a la información y los derechos de los clientes, de con lo que quedarían plenamente integrados en el 2005.

En materia laboral, la referencia sigue siendo que en el 2010 se alcance el pleno empleo y que esté ocupada al menos el 70 por 100 de la población en edad de trabajar. Este loable objetivo, no se puede desligar del resto de acciones europeas, ya que para el mismo es necesario aumentar nuestro potencial de crecimiento, a lo que sin duda ha contribuido el euro y la disciplina de las finanzas públicas asegurada por el Pacto de Estabilidad, pero que ahora ha de verse ayudado por acciones específicas en materia laboral, como revisar los sistemas de protección al desempleo, priorizando las política activas, favorecer la movilidad de la mano de obra (reconociendo cualificaciones profesionales y dechos sociales adquiridos en otros países), flexibilizar la negociación colectiva, fomentar la formación continua y reducir los costes no salariales del factor tarbajo. A este respecto, en un informe titulado "Asimetrías en los mercados laborales europeos" el BCE ha denunciado el hecho de que las distorsiones en estos mercados no sólo reducen la creación de empleo sino que lastran el crecimiento global de Europa y la Comisión Europea ha propuesto reducir las cotizaciones sociales en Europa en al menos un 1 Por 100 del PIB y retardar la edad efectiva de jubilación.

En materia de tecnología, se presenta el sistema de navegación por satélite Galileo que quiere convertirse en la alternativa al GPS norteamericano, que ahora goza del apoyo de Alemania que anteriormente se había opuesto por su coste, quedándose aparcada para un futuro la cuestión de la patente comunitaria. El principal reto aquí es el de situar el gasto en investigación y desarrollo en el 3 por 100 del producto comunitario, desde menos del 2 por 100 actual y que en todo el continente funcionen redes de banda ancha antes del 2005. Respecto a los sistemas de transporte, en el ferrocarril se quiere liberalizar el tráfico de mercancias antes del 2006, reducir las excesivas demoras existentes en los tránsitos internacionales y armonizar de alguna medida las normativas de seguridad, mientras que en el transporte aéreo se pretende unificar los sistemas de gestión y control del mismo, bajo el proyecto del cielo único para el 2004, siendo para ello el principal obstáculo el del control aéreo militar y de seguridad.

En la medida que se profundiza en la liberalización y desregulación de sectores y en la culminación del mercado único, se está aumentando el potencial de crecimiento europeo. Claro está que ésta es una carrera de fondo y de medio plazo, en las que intereses cortoplacistas de carácter político y/o social de los distintos países impiden que se realice a la velocidad adecuada para reducir el retraso que aún nos separa respecto a los Estados Unidos. Por mucho que griten o se manifiesten los antisistema, la prosperidad no se construye adoptando posturas reaccionarias o involucionistas hacia el pasado, sino más bien al contrario, mirando hacia el futuro, para lo que hay adaptar la vieja Europa a las nuevas oportunidades competitivas de la globalización y la gebearlziación de la sociedad de la información. Dado que el objetivo es preservar nuestros privilegiados estandares de bienestar social es obligado recordar que, aunque a corto plazo puedan surgir dolorosos costes de ajuste, la única garantía para su sostenibilidad futura es la de potenciar el crecimiento y el empleo en Europa.