Nº50
Del 12 al 18 de Marzo del 2002
 
 


 
 


Miguel Sebastián
, Dtor. del Servicio de Estudios del BBVA
EE.UU.: nervios con el acero

 




La decisión del Presidente de los EE.UU. de imponer aranceles entre el 8 y el 30% a las importaciones de acero realizadas por este país es el resultado final de una serie de propuestas que cobraron fuerza en junio del año pasado en el congreso de la Comisión Internacional del Comercio. Esta misma agencia estadounidense elevó a la administración Bush en diciembre de 2001 una propuesta de imponer aranceles de hasta el 40% para las importaciones de algunos productos.
  "La industria del acero ha perdido en la última década cuarenta mil empleos, y desde 1997 han quebrado 28 empresas en EE.UU."

Las implicaciones de esta decisión son muy importantes. En primer lugar, muestra el dominio de los factores políticos y financieros en la gestión de las políticas comerciales. La industria del acero ha perdido en la última década cuarenta mil empleos, y desde 1997 han quebrado 28 empresas en EE.UU. Todo ello en un contexto de aumento de las importaciones. Pero ello es reflejo de la falta de reestructuración de estas empresas, de la presión de un dólar apreciado y del coste que ha supuesto para este sector el establecimiento de elevadas pagas por jubilación y de importantes beneficios sociales. En este sentido, proteger a esta industria no es la solución. Pero tras las medidas adoptadas hay razones políticas, si se considera que los Estados productores de acero son claves en las elecciones del próximo noviembre. También hay razones financieras: el temor a la quiebra de los fondos de pensiones de este sector y a que se cuestione su viabilidad en sectores con dificultades.

En segundo lugar, puede implicar un giro importante en la política comercial mundial, en la medida en que puede dificultar las relaciones entre EE.UU. y sus socios comerciales. En los últimos quince años, EE.UU. ha presionado para liberalizar los mercados, consciente de las ventajas de la globalización. Ahora, cuando acaba de empezar una nueva ronda comercial, la imposición de aranceles unilateralmente en el sector del acero emite una mala señal sobre la posición de este país. El hecho de que la globalización y la liberalización de los intercambios, que han favorecido el crecimiento en los últimos años, se vean amenazadas constituye la principal incertidumbre tras estas medidas.

Por último, las repercusiones sobre el tipo de cambio deben ser inapreciables. Aunque la apreciación del dólar ha presionado al sector, los verdaderos problemas son de reestructuración del mismo. No es principalmente un problema de dólar fuerte, sino de un sector débil.