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Miguel Sebastián,
Dtor. del Servicio de Estudios del BBVA
EE.UU.: nervios con el acero
La decisión del Presidente de los EE.UU. de imponer
aranceles entre el 8 y el 30% a las importaciones de acero
realizadas por este país es el resultado final de una
serie de propuestas que cobraron fuerza en junio del año
pasado en el congreso de la Comisión Internacional
del Comercio. Esta misma agencia estadounidense elevó
a la administración Bush en diciembre de 2001 una propuesta
de imponer aranceles de hasta el 40% para las importaciones
de algunos productos.
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"La
industria del acero ha perdido en la última década
cuarenta mil empleos, y desde 1997 han quebrado 28 empresas
en EE.UU." |
Las implicaciones de esta decisión
son muy importantes. En primer lugar, muestra el dominio de
los factores políticos y financieros en la gestión
de las políticas comerciales. La industria del acero
ha perdido en la última década cuarenta mil
empleos, y desde 1997 han quebrado 28 empresas en EE.UU. Todo
ello en un contexto de aumento de las importaciones. Pero
ello es reflejo de la falta de reestructuración de
estas empresas, de la presión de un dólar apreciado
y del coste que ha supuesto para este sector el establecimiento
de elevadas pagas por jubilación y de importantes beneficios
sociales. En este sentido, proteger a esta industria no es
la solución. Pero tras las medidas adoptadas hay razones
políticas, si se considera que los Estados productores
de acero son claves en las elecciones del próximo noviembre.
También hay razones financieras: el temor a la quiebra
de los fondos de pensiones de este sector y a que se cuestione
su viabilidad en sectores con dificultades.
En segundo lugar, puede implicar
un giro importante en la política comercial mundial,
en la medida en que puede dificultar las relaciones entre
EE.UU. y sus socios comerciales. En los últimos quince
años, EE.UU. ha presionado para liberalizar los mercados,
consciente de las ventajas de la globalización. Ahora,
cuando acaba de empezar una nueva ronda comercial, la imposición
de aranceles unilateralmente en el sector del acero emite
una mala señal sobre la posición de este país.
El hecho de que la globalización y la liberalización
de los intercambios, que han favorecido el crecimiento en
los últimos años, se vean amenazadas constituye
la principal incertidumbre tras estas medidas.
Por último, las repercusiones
sobre el tipo de cambio deben ser inapreciables. Aunque la
apreciación del dólar ha presionado al sector,
los verdaderos problemas son de reestructuración del
mismo. No es principalmente un problema de dólar fuerte,
sino de un sector débil.
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