Nº60
Del 5 al 18 de Junio del 2002
 
 


 
 

Rafael Termes, Profesor del IESE, Universidad de Navarra
"Un premio para el pensamiento débil"

 
 





El jurado de los Premios Príncipe de Asturias ha concedido el de Ciencias Sociales a Anthony Giddens, director de la London School of Economics. Tengo a los miembros de este jurado por personas competentes y los supongo de maduro criterio propio. Ignoro, cuando escribo esto, si el Premio ha sido concedido por unanimidad. Me gustaría que hubiera sido por mayoría, para salvar, por lo menos, a algunos jurados del error que, a mi juicio, se ha cometido. Una cosa es apreciar los valores que los trabajos sociológicos de Giddens pueden tener y otra cosa es sacralizar, con el prestigio del Premio, el pensamiento débil que late en la obra La tercera vía, de carácter político, por la que, al día de hoy y en los sectores informados, es conocido el señor Giddens. Pensamiento y programa político que, a mi entender, es lo más alejado de lo que necesita Europa y desde luego, España, encallados como estamos en la "Tercera vía" que, siendo una utopía incapaz de enfrentarse con los verdaderos problemas de la economía, no logrará salvar la brecha que, cada vez más, separa Europa de los EE.UU.
  ".. el pensamiento y programa político de Anthony Giddens, a mi entender, es lo más alejado de lo que necesita Europa, y desde luego, España.."

Mises dixit -y nadie ha podido refutarlo- que es "inútil el intento de buscar una vía media, mezcla de capitalismo y socialismo, que funcione perfectamente, porque la producción o la dirige el mercado o es ordenada por los mandatos del correspondiente órgano dictatorial, ya sea unipersonal ya sea colegiado". Y, para los que les gusta el calificativo "social" porque piensan que es "moderador", ahí van las palabras de Alfred Müller-Armack, el teórico de la economía social de mercado: los resultados poco satisfactorios obtenidos con los sistemas intervensionistas de carácter híbrido condujeron a la conclusión de que el principio de la libre concurrencia, como indispensable medio organizador de colectividades, sólo se mostraba eficaz cuando se desenvolvía dentro de un orden claro y preciso garantizando la competencia.

 

 

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