Nº149
Del 28 de Julio al 17 de Agosto del 2004
 
 


 



 
 

Rafael Termes
Profesor del IESE, Universidad de Navarra
Las cotizaciones bursátiles y el análisis fundamental

 
 


En los últimos meses los principales índices bursátiles españoles, es decir, el Índice General de la Bolsa de Madrid (IGBM), que comprende un centenar de valores de renta variable, y el IBEX-35 que engloba los valores más representativos del mercado, vienen acusando una fuerte tendencia a la baja. Concretamente, el IBEX-35, que se situó en 8.346,1 puntos al cierre de la semana terminada el 3 de marzo, el último viernes día 27 de julio había descendido hasta 7.848,8, o sea, una caída del 6% en cinco meses, frente a un ascenso del 28% en el año 2003.

A mi juicio, esta evolución no se corresponde ni con las expectativas económicas ni con los resultados de las empresas. En efecto, la Central Trimestral de Balances del Banco de España, referida al primer trimestre de 2004, pone de manifiesto que la positiva evolución del resultado de explotación, en las empresas de la muestra, ha conducido a que el resultado ordinario neto, en el primer trimestre de 2004, haya crecido un 17,4%, frente al 13,4% en el mismo período de 2003. Y, pasando a la rentabilidad que es lo que en definitiva importa, la rentabilidad ordinaria del activo neto, lo que en el análisis financiero, se conoce como el roa (rentabilidad sobre activos totales medios), ha pasado del 6,1%, en el primer trimestre de 2003, al 6,8% en el primer trimestre de 2004. Y el roe (rentabilidad sobre fondos propios medios) ha subido desde el 7,8% en el primer trimestre de 2003 al 9,2% en el primer trimestre de 2004. Se confirma así la tendencia a la mejoría, siendo esperable, dice el Banco de España, que en la totalidad del año 2004 la rentabilidad sobre recursos propios se alineará, por lo menos, con el 11,8% experimentado, según la balanza trimestral, en todo el año 2003.

Esta información del Banco de España, comparada con la evolución de las cotizaciones pondría de manifiesto que éstas poco tienen que ver con el análisis fundamental, basado en la evolución de los coeficientes o ratios que, en buena teoría financiera, definen la situación de las empresas, y en el descuento de los flujos de caja esperados, que determinan su valor actual. Sin embargo, partidario como soy del libre mercado, no me cabe duda que éste es el que tiene la última palabra en cuanto a la determinación del justo precio de cualquier activo. Pero tampoco me cabe duda que este mercado puede estar, y de hecho está, muy influido por determinados asesores bursátiles, más inclinados al análisis técnico, basado en la evolución de gráficos en los que descubren directrices, soportes, techos, resistencias, rebotes, canales, figuras (triángulos, hombro-cabeza-hombro, mariposas, banderitas, etc.) y otras cosas por el estilo, resultado de las recomendaciones de comprar o vender que ellos mismos hacen, al servicio de instituciones de inversión que operan a corto, con grandes cantidades de dinero.

Esperemos que la racionalidad se imponga y la multitud de accionistas estables de las compañías cotizadas puedan ver subir el valor de sus acciones al ritmo del crecimiento de las empresas en las que invirtieron sus ahorros.





   
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