Las bolsas se inclinan por las
bajadas
Juan
Carlos Ureta
Presidente de Renta 4
Tras varias semanas de titubeos, definitivamente las Bolsas se han
decantado por el lado de las caídas con bajas semanales que
oscilan entre el 2% y el 3% en todas las plazas relevantes. El Dow
se aleja de los 10.000 puntos, el S&P de los 1.100, el Nasdaq
Composite de los 2.000, el Eurostoxx de los 2.750 y el Ibex, como
se ve en el gráfico, de los 8.000. El detonante han sido
unos resultados ya descontados en la medida en la que han sido buenos
(cuarto trimestre consecutivo de crecimiento de resultados superior
al 20% respecto al mismo periodo del año anterior en las
empresas americanas) y unas expectativas algo tibias de las empresas
a la hora de pronosticar sobre el futuro. En definitiva, tal y como
señalaba un comentarista americano, las malas noticias se
han recibido como malas y las buenas noticias también se
han recibido como malas. El mensaje de Greenspan el martes 20 insistiendo
en el modelo “crecimiento moderado/tipos moderados/inflación
controlada”, modelo que, de confirmarse crea un marco muy
favorable a la renta variable, solo sirvió de estímulo
fugaz para las Bolsas. Tampoco sirvió de mucho la decisión
de Microsoft de dar un sustancioso dividendo a sus accinistas e
iniciar un programa de recompra de acciones, ni la subida tan espectacular
de beneficios del 49% de General Motors.
A la luz de estos datos y del discurso
de Greenspan, es difícil pensar en un cambio radical del
movimiento de las Bolsas, de forma que el giro que la renta variable
inició en el año 2.003 se deba dar por concluido y
entremos en otro ciclo bajista. Más bien lo que parece es
que el ciclo alcista que se inició el año pasado y
que, de confirmarse, sería el primer ciclo bursátil
alcista del siglo XXI, va a ser un ciclo complicado y diferente
a los de la segunda parte del siglo pasado. De hecho, el ciclo de
los noventa fue ya bastante distinto al de los ochenta, con un notable
incremento de la volatilidad y con una gran incidencia del factor
global en los movimientos de los mercados. Estamos en plena corrección,
y habrá que ver hasta donde llega y dejarse guiar, más
que nunca, por las señales que emitan los mercados. Desde
el plano de los fundamentos, los beneficios empresariales, que son
la materia prima de las Bolsas, siguen subiendo, y las políticas
económicas, incluso en la vieja Europa, siguen orientándose
a la productividad (véase el caso de Alemania y del apoyo
de sus sindicatos a las reformas estructurales) por lo que, al existir
un ciclo de crecimiento sincronizado a nivel global, no debería
existir un mal horizonte para las acciones como alternativa de inversión.
Pero en un mercado que responde de forma tan recelosa a operaciones
como la anunciada compra de Abbey por el Santander hay que extremar
la prudencia, no perseguir los precios y comprar a la baja.
La última semana de Junio nos
va a traer datos importantes, como la confianza del consumidor americano
medida por la Conference Board , la IFO alemana o el dato preliminar
del PIB americano del segundo trimestre, que se conocerá
el viernes. Por el lado de los resultados, también hay datos
importantísimos, como los de Dupont, Time Warner, Exxon Mobil,
Boeing, y en España BBVA, Santander, y Telefónica,
entre otros. En una Bolsa tan desconcertante como la actual todo
es posible, pero si las noticias son buenas las Bolsas deberían
detener su caída en niveles cercanos a los actuales.

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