Un sistema
financiero eficiente
Juan E. Iranzo
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La competencia en el sistema
financiero español, es una realidad muy positiva, puesto
que ha permitido una mejora espectacular en su eficiencia;
pero también es un proceso reciente.
En efecto, hasta finales de los años 70, las instituciones
financieras en España, no podían abrir libremente
oficinas, asignar voluntariamente sus inversiones o remunerar
según mercado el positivo.
Existían coeficientes de inversión obligatorios,
los tipos de interés se establecían por ley,
no podía entrar la banca extranjera y existía
una fragmentación entre los diferentes submercados.
Antes esta realidad, no existían incentivos a reducir
costes, a desarrollar nuevos productos, etc.
Actualmente sin embargo existe una fuerte competencia, especialmente
entre bancos privados y cajas de ahorros, lo que ha producido
una fuerte reducción del coste del crédito o
a una mejora en la remuneración del paro.
Ha llevado a un fuerte proceso de innovación financiera
y de reducción de márgenes.
Para responder a estos mercados cada vez más moderados
se han producido procesos de fusión, inversión
en otros mercados, especialmente Iberoamérica o intensificación
de las tecnologías.
Actualmente la Banca y las Cajas tienen una presencia similar
en el mercado español, generando fuerte competencia,
por lo que parece lógico mantener el estatus actual
de las Cajas, que garantizan esta competencia.
De cara al futuro, las instituciones financieras deben tomar
decisiones relevantes, en cuanto al empleo de su amplia red
de oficinas.
Asimismo debe de seguir profundizando en el empleo de las
tecnologías de información y comunicación.
Asimismo deben de adecuarse a las Nuevas Normas contables
Internacionales y a las regulaciones que impone Basilea II.
Asimismo se intensificaran los procesos de fusión transfonterizos,
como ha iniciado el Banco Santander con Abbeg Nacional.
En general nuestras entidades están sobradamente capitalizadas
pero deben seleccionar más en el futuro, sus decisiones
de expansión.
La economía española, en su conjunto, se beneficia
de un sistema financiero muy eficiente, contrariamente a lo
que ocurre en Japón; sin embargo el proceso es muy
dinámico, por lo que hay que seguir avanzando adecuadamente,
ante los nuevos retos.

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