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Manuel Balmaseda,
Jefe del Servicio de Estudios del BBVA para España
El alquiler: Liberté, égalité,
"rentabilité"
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El reducido tamaño del mercado del alquiler en España,
que representa solamente un 11% de la ocupación de
vivienda, genera ineficiencias en múltiples sectores
y actividades. En primer lugar, dificulta el acceso a la vivienda,
haciéndolo posible solamente para aquellos que disponen
de un capital suficiente previo a la compra. Es decir, permite
acceder a la vivienda a quien es capaz de afrontar el coste
de la entrada, impidiendo su acceso a quienes solamente pueden
pagar por su consumo. Esto perjudica fundamentalmente a los
jóvenes, que no han tenido tiempo de ahorrar, o les
exige recurrir a la familia. Además, el reducido mercado
de alquiler, sumado a restricciones legales, restringe el
desarrollo de los fondos de inversión inmobiliaria.
Ello limita el uso de la vivienda como bien de inversión
a las rentas medias, que no pueden afrontar la inversión
en una vivienda “entera”.
En segundo lugar, afecta al mercado de trabajo, siendo uno
de los factores que dificultan la movilidad geográfica.
El desplazamiento de una familia supone de por sí un
coste, que se ve incrementado por el cambio de residencia.
Por un lado, por la fiscalidad sobre la plusvalía de
la vivienda. Por otro, por la liquidez necesaria para soportar
un proceso de compra-venta simultáneo.
En tercer lugar, un mercado orientado a la compra de vivienda
incentiva (sobre todo si se ve apoyado por la política
fiscal) una asignación del ahorro sobreorientada a
ésta, en detrimento de otros sectores productivos que
podrían ofrecer un mayor rendimiento privado y social.
En cuarto lugar, la estrechez del mercado de alquiler restringe
el ajuste de las necesidades de vivienda al ciclo vital. Incluso
eliminando las razones de movilidad obligada, los individuos
que viven de alquiler cambian más veces de vivienda
que aquellos que lo hacen en régimen de propiedad,
adaptando su necesidad de consumo de vivienda. En el centro
cuando son jóvenes, con más espacio cuando tienen
niños, más lejos de los colegios cuando estos
se independizan, …
Finalmente, una mayor liquidez en el mercado incentivaría
la calidad de la oferta, por el interés en mantener
al inquilino y por la seguridad de la existencia de demandantes.
Y de paso, favorece el cumplimiento de un mandato constitucional:
el acceso a una vivienda digna.
La pregunta, por tanto, es ¿qué hace que el
mercado actual sea claramente insuficiente, y el más
pequeño de Europa? Hay, obviamente, razones de índole
jurídica que favorecen esta situación, entre
las que cabe citar la lentitud de la justicia en caso de impago,
y de índole económica, como las favorables condiciones
financieras y fiscales que incentivan la compra de vivienda.
La inversión en vivienda para alquiler es un ejercicio
con un doble riesgo. En primer lugar, la revalorización
del activo. Y en segundo lugar, la gestión del alquiler,
que incluye el impago, el destrozo y la posibilidad de desocupación.
La atomización de la propiedad, una de las razones
que tradicionalmente se esgrimen, no parece una excusa aceptable,
puesto que también se produce en otros mercados. ¿Se
imagina usted que la única forma de invertir en una
empresa fuera comprarla entera y gestionarla? Evidentemente,
no es lo mismo, pero puede hacerse una idea de la situación.
El primer riesgo puede diluirse mediante la compra de fondos
de inversión inmobiliaria. Para el segundo, es necesaria
la existencia de empresas que se encarguen de la gestión
del alquiler, mediante una gestión profesionalizada.
Este tipo de negocio lo realiza el sector privado en otros
países, por lo que la pregunta a realizarse es ¿por
qué en España esto no sucede? La reforma de
la legislación es un paso a realizar. El segundo, sin
embargo, es la actuación de un creador de mercado que
dote de liquidez al mercado de la vivienda. La generalización
de los seguros y la formalización de los contratos,
a la par que una mayor flexibilidad en la duración
de los mismos permitirían potenciar este mercado. Y
ello permitirá, a su vez, un crecimiento de los fondos
de inversión inmobiliaria, para los que el mercado
de alquiler puede ofrecer una rentabilidad complementaria
relevante.
En suma, el mercado de alquiler favorece la libertad de movimiento
de las personas. Los jóvenes que quieren independizarse,
los trabajadores que cambian de destino o incluso los jubilados.
Favorece la igualdad, mejorando y ampliando el acceso a la
vivienda. Además, ofrece un activo adicional que permite
una mejor diversificación del riesgo de inversión.
Parafraseando el lema de la revolución francesa, y
adaptándolo al siglo XXI: liberté, égalité,
“rentabilité”.

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