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Rafael Termes
Profesor
del IESE, Universidad
de Navarra
"Convergencia
nominal y convergencia real"
Con datos de Eurostat, publicados
por el Banco de España en su última actualización
de 24 de enero de 2003, en 2001, último año
con información, el PIB per cápita español,
a precios de mercado, ascendió a 16.184 euros, con
un incremento del 6,05% sobre los 15.261 euros alcanzados
en 2000.
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"..
el ciudadano español medio, percibiendo sus ingresos
en España y viviendo, por ejemplo, en Francia (..)
tendría un nivel de vida igual al 69,8% del nivel
de vida del ciudadano medio francés." |
En el mismo período, el PIB per cápita, a precio
de mercado y a tipos de cambio corrientes, de los 15 países
de la Unión Europea creció el 2,70%, con lo
cual, nuestra convergencia nominal con la UE de los 15 pasó
del 67,6% en 2000 al 69,8% en 2001, con una mejora del 3,25%.
¿Qué significa este 69,8%? Para intentar explicarlo
de manera gráfica, cabe decir que el ciudadano español
medio, percibiendo sus ingresos en España y viviendo,
por ejemplo, en Francia, que es el país cuyo PIB per
cápita se acerca más a la media de la UE-15,
tendría un nivel de vida igual al 69,8% del nivel de
vida del ciudadano medio francés.
Sin embargo, la realidad es que
este ciudadano medio español, cobrando y viviendo en
España, en 2001 tenía un nivel de vida igual
al 82,8% de la media de la UE-15. Este porcentaje, que mide
la llamada convergencia real, resulta de expresar el PIB per
cápita, no en euros ni en ninguna otra moneda, sino
utilizando el patrón de poder de compra (PPC) que permite
efectuar comparaciones en términos reales, ya que corrige
el efecto distorsionador de los distintos niveles de precios
imperantes en cada país. Procediendo de esta forma,
el PIB per cápita español ha pasado de 18.464
unidades PPC en 2000 a 19.188 unidades PPC en 2001, con un
incremento del 3,92%, frente a un incremento del 2,69% en
el PIB medio de la UE-15, expresado también en unidades
PPC. De lo que resulta que, en porcentaje de la UE-15, el
PIB per cápita español ha pasado del 81,8% en
2000 al referido 82,8% en 2001, arrojando un incremento del
1,22% para la convergencia real con la UE-15, frente al 3,25%
que habíamos hallado para la convergencia nominal.
Este menor ritmo de crecimiento
de nuestra convergencia real es otro de los perversos efectos
del tamaño de la inflación diferencial entre
España y la UE-15. Para comprobarlo, basta ver, por
un lado, que entre 1998 y 1999 nuestra convergencia real con
la UE-15 pasó del 79,3% al 82,1% con un crecimiento
del 3,53%, casi el triple del 1,22% habido entre 2000 y 2001.
Y, por otro lado, que el diferencial entre nuestra inflación
y la de UE-15 en media del año 1999 fue de 1 punto
porcentual, frente a 1,4 puntos porcentuales en la media de
2001. Siendo así que en 2002 la media del diferencial
rebasó 1,5 puntos porcentuales, parece que nada bueno
cabría esperar en relación con la mejora de
nuestra convergencia real en el último año.
No obstante, como sea que, además del efecto precios,
la diferencia en crecimiento del PIB puede pesar decididamente,
habrá que esperar a que Eurostat facilite los datos
referidos a 2002.
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