Nº78
Del 5 al 11 de Febrero del 2003
 





 
 

Rafael Termes
Profesor del IESE, Universidad de Navarra
"Convergencia nominal y convergencia real"

 
 





Con datos de Eurostat, publicados por el Banco de España en su última actualización de 24 de enero de 2003, en 2001, último año con información, el PIB per cápita español, a precios de mercado, ascendió a 16.184 euros, con un incremento del 6,05% sobre los 15.261 euros alcanzados en 2000.
  ".. el ciudadano español medio, percibiendo sus ingresos en España y viviendo, por ejemplo, en Francia (..) tendría un nivel de vida igual al 69,8% del nivel de vida del ciudadano medio francés."


En el mismo período, el PIB per cápita, a precio de mercado y a tipos de cambio corrientes, de los 15 países de la Unión Europea creció el 2,70%, con lo cual, nuestra convergencia nominal con la UE de los 15 pasó del 67,6% en 2000 al 69,8% en 2001, con una mejora del 3,25%. ¿Qué significa este 69,8%? Para intentar explicarlo de manera gráfica, cabe decir que el ciudadano español medio, percibiendo sus ingresos en España y viviendo, por ejemplo, en Francia, que es el país cuyo PIB per cápita se acerca más a la media de la UE-15, tendría un nivel de vida igual al 69,8% del nivel de vida del ciudadano medio francés.

Sin embargo, la realidad es que este ciudadano medio español, cobrando y viviendo en España, en 2001 tenía un nivel de vida igual al 82,8% de la media de la UE-15. Este porcentaje, que mide la llamada convergencia real, resulta de expresar el PIB per cápita, no en euros ni en ninguna otra moneda, sino utilizando el patrón de poder de compra (PPC) que permite efectuar comparaciones en términos reales, ya que corrige el efecto distorsionador de los distintos niveles de precios imperantes en cada país. Procediendo de esta forma, el PIB per cápita español ha pasado de 18.464 unidades PPC en 2000 a 19.188 unidades PPC en 2001, con un incremento del 3,92%, frente a un incremento del 2,69% en el PIB medio de la UE-15, expresado también en unidades PPC. De lo que resulta que, en porcentaje de la UE-15, el PIB per cápita español ha pasado del 81,8% en 2000 al referido 82,8% en 2001, arrojando un incremento del 1,22% para la convergencia real con la UE-15, frente al 3,25% que habíamos hallado para la convergencia nominal.

Este menor ritmo de crecimiento de nuestra convergencia real es otro de los perversos efectos del tamaño de la inflación diferencial entre España y la UE-15. Para comprobarlo, basta ver, por un lado, que entre 1998 y 1999 nuestra convergencia real con la UE-15 pasó del 79,3% al 82,1% con un crecimiento del 3,53%, casi el triple del 1,22% habido entre 2000 y 2001. Y, por otro lado, que el diferencial entre nuestra inflación y la de UE-15 en media del año 1999 fue de 1 punto porcentual, frente a 1,4 puntos porcentuales en la media de 2001. Siendo así que en 2002 la media del diferencial rebasó 1,5 puntos porcentuales, parece que nada bueno cabría esperar en relación con la mejora de nuestra convergencia real en el último año. No obstante, como sea que, además del efecto precios, la diferencia en crecimiento del PIB puede pesar decididamente, habrá que esperar a que Eurostat facilite los datos referidos a 2002.