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Alfredo
Jiménez
Pues bien, la FED decidió el pasado miércoles mantener los tipos de interés en el nivel en el que están desde hace unos meses, del 1,25%. Esta decisión era la esperada por el mercado y por lo tanto no sorprendió a los analistas ni a los operadores. Ahora bien, una proporción considerable de analistas sí esperaba que la FED cambiara el sesgo de su política monetaria, dejando el actual signo neutral y anunciando posibles bajadas futuras de los tipos de interés. No ocurrió así esta vez y, aunque esto no compromete en modo alguno a la FED y no significa que el siguiente movimiento de los tipos de interés americanos pueda ser a la baja, si representa una señal clara a los mercados de que los niveles actuales son los adecuados y son suficientes para facilitar la recuperación económica. Pero no sólo esta información es valiosa para comprender la evolución de los mercados monetarios en los próximos días, también han sido muy interesantes las conclusiones de la FED recogidas en las actas de la reunión celebrada la semana pasada. Según este organismo, la situación de incertidumbre creada por el conflicto bélico en Irak, está presionando el gasto de los agentes económicos a la baja en el corto plazo, aunque es de esperar que estos riesgos desaparezcan en algún momento y se vuelva a la senda del crecimiento económico. Para que esto ocurra es necesario, en su opinión, que se recupere la inversión empresarial y se normalice la confianza de los consumidores. Por último, la FED no contempla en este momento un riesgo elevado de deflación, aunque no descarta que los precios puedan bajar algo mas en los próximos meses. Sin duda, una buena noticia que debería contribuir a la estabilidad de los mercados financieros, ya que el temor a la deflación es uno de los motivos de la incertidumbre económica actual, al margen de otras inquietudes de orden político y estratégico. Por lo que se refiere a la publicación del crecimiento provisional del PIB americano en el último trimestre, el dato fue de 0,7% lo que significa que la economía americana en el conjunto del año 2002 creció un 2,8%. Aunque se esperaban datos algo más favorables, hay que reconocer que a pesar de todo lo ocurrido en el último año (crisis de confianza en los mercados, guerras, amenazas terroristas, etc.), la economía americana es capaz de crecer a un ritmo nada despreciable, ya lo quisiéramos en Europa, cercano al 3%. Analizando los distintos componentes de las cifras correspondientes al último trimestre, se observa que parte de ese crecimiento se debió al vigor del consumo público generado por un mayor gasto en defensa y al crecimiento de la inversión empresarial. Respecto a esta última, constituye un dato importante que nos puede dar ciertas esperanzas de cara al futuro, el hecho de que haya crecido un 3,1% en dicho periodo, después de sufrir importantes caídas en los últimos ocho trimestres anteriores. Por el lado negativo estaría el comportamiento del consumo privado que creció un 1%, lejos de los niveles alcanzados en los últimos trimestres. ¿Cómo reaccionaron los mercados ante estos datos? Pues mal, como casi siempre. La incertidumbre actual es tan grande y la volatilidad de los mercados tan elevada que es difícil intentar mantener posiciones estables pensando siquiera a unos pocos meses vista. Para ello es necesario que se calmen un poco los mercados, y en ese sentido, los comentarios realizados por la FED la pasada semana contribuyen positivamente.
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