Nº78
Del 5 al 11 de Febrero del 2003
 







 
 


Las compras a plazos
Juan E. Iranzo

 





El consumo constituye un factor fundamental en el crecimiento económico; los bienes duraderos y algunos servicios se compran, en una tercera parte, a plazos. En efecto, una parte fundamental de la adquisición de automóviles, electrodomésticos, viajes y cursos no se pagan al contado, sino que se utiliza el crédito al consumo.

El crédito al consumo, en España, funciona, según el Banco de España, eficientemente, con unos tipos de interés bajos, para las características del riesgo, 8-9 por 100; y con una morosidad muy reducida, que no llega al 3 por 100. Se suelen utilizar directamente los puntos de venta para facilitar la concesión de los mismos.

  "El crédito al consumo, en España, funciona (..) eficiente-mente."

Sin embargo, se puede mejorar, para beneficiar a los consumidores, en algunos aspectos como la transparencia en la información y la normativa respecto al crédito gratuito. El peligro radica, como casi siempre, en los excesos de la sobrerregulación.

El proyecto de directiva comunitaria sobre el crédito al consumo, intenta proteger tanto al consumidor, que le va a perjudicar encareciendo enormemente el crédito al consumo. Esta directiva pretende que los comercios se conviertan en entidades financieras, que las entidades de crédito garanticen la bondad de los bienes y servicios que financian y, si el consumidor no está de acuerdo, se lo pueda devolver al banco, con lo que aumenta enormemente el riesgo de crédito. Asimismo, se establece la necesidad de destruir la información que se tenga sobre el consumidor, lo que también agrava la situación anterior e irá en contra de la transparencia necesaria.

El sistema económico funciona cuando se consigue el equilibrio adecuado entre todos los actores; en este caso, consumidores, vendedores y financiadores, con el proyecto, no sólo se rompe esta situación, sino que se perjudica al consumidor, que somos todos. El General Primo de Rivera para "proteger" a los militares, decretó que sólo se les pudiera embargar una séptima parte de su sueldo, con lo que, desde entonces, limitó la capacidad de endeudamiento de éstos.

La financiación del consumo en España funciona bien; sin embargo, es mejorable en algunos aspectos, pero no en la dirección que establecería la directiva, puesto que con ésta se encarecería el crédito al consumo y se entorpecería el funcionamiento de la actividad comercial.