Las compras a plazos
Juan E. Iranzo
El consumo constituye un factor fundamental en el crecimiento
económico; los bienes duraderos y algunos servicios
se compran, en una tercera parte, a plazos. En efecto, una
parte fundamental de la adquisición de automóviles,
electrodomésticos, viajes y cursos no se pagan al contado,
sino que se utiliza el crédito al consumo.
El crédito al consumo, en
España, funciona, según el Banco de España,
eficientemente, con unos tipos de interés bajos, para
las características del riesgo, 8-9 por 100; y con
una morosidad muy reducida, que no llega al 3 por 100. Se
suelen utilizar directamente los puntos de venta para facilitar
la concesión de los mismos.
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"El
crédito al consumo, en España, funciona
(..) eficiente-mente." |
Sin embargo, se puede mejorar,
para beneficiar a los consumidores, en algunos aspectos como
la transparencia en la información y la normativa respecto
al crédito gratuito. El peligro radica, como casi siempre,
en los excesos de la sobrerregulación.
El proyecto de directiva comunitaria
sobre el crédito al consumo, intenta proteger tanto
al consumidor, que le va a perjudicar encareciendo enormemente
el crédito al consumo. Esta directiva pretende que
los comercios se conviertan en entidades financieras, que
las entidades de crédito garanticen la bondad de los
bienes y servicios que financian y, si el consumidor no está
de acuerdo, se lo pueda devolver al banco, con lo que aumenta
enormemente el riesgo de crédito. Asimismo, se establece
la necesidad de destruir la información que se tenga
sobre el consumidor, lo que también agrava la situación
anterior e irá en contra de la transparencia necesaria.
El sistema económico funciona
cuando se consigue el equilibrio adecuado entre todos los
actores; en este caso, consumidores, vendedores y financiadores,
con el proyecto, no sólo se rompe esta situación,
sino que se perjudica al consumidor, que somos todos. El General
Primo de Rivera para "proteger" a los militares,
decretó que sólo se les pudiera embargar una
séptima parte de su sueldo, con lo que, desde entonces,
limitó la capacidad de endeudamiento de éstos.
La financiación del consumo
en España funciona bien; sin embargo, es mejorable
en algunos aspectos, pero no en la dirección que establecería
la directiva, puesto que con ésta se encarecería
el crédito al consumo y se entorpecería el funcionamiento
de la actividad comercial.

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