Nº81
Del 26 de Febrero al 4 de Marzo del 2003
 


 


 
 


"El mercado de crédito"

 
   

Alfredo Jiménez
Director de la División de Tesorería y Bolsa del Banco Pastor





Dentro de los mercados financieros hay uno en particular cuya evolución reciente ha sido diferente respecto de los demás y, por ello, merece la pena dedicarle un breve comentario. En concreto me estoy refiriendo al mercado de crédito que ha tenido en las últimas semanas un comportamiento muy distinto en términos de estabilidad con respecto a otros mercados, con fuertes volúmenes de emisión y una significativa reducción de los costes de financiación para las grandes empresas.
  ".. a pesar de este entorno tan desfavorable para las empresas, se siguen realizando emisiones en condiciones cada vez mas óptimas para el emisor.."

Se da además la curiosa circunstancia, que esta normalidad ha coincidido en el tiempo con un periodo de gran inestabilidad en los restantes mercados y en particular de fuertes descensos en los mercados bursátiles. También en esta última etapa, han proliferado las alarmas de las agencias de calificación crediticia recordándonos la delicada situación financiera por la que están atravesando numerosas empresas y que está suponiendo una bajada de los ratings que publican dichas agencias.

Pero la realidad de los hechos nos muestra que a pesar de este entorno tan desfavorable para las empresas, se siguen realizando emisiones en condiciones cada vez mas óptimas para el emisor y que se colocan en el mercado con cierta rapidez a pesar de las numerosas operaciones que llegan a coincidir en el tiempo.

La pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿por qué el mercado de crédito se está comportando de esta manera tan favorable? En mi opinión las razones que sustentan esta situación son las siguientes:

1.- La posición de la que partía el mercado de crédito este año era excesivamente negativa. La inestabilidad de los mercados financieros y en particular el mercado bursátil, unido a los escándalos sobre la contabilidad de las grandes empresas, generó el pasado año una gran incertidumbre que provocó una escalada de los diferenciales crediticios hasta niveles inconcebibles, que puso en duda la viabilidad financiera de alguna de las grandes compañías. Incluso podemos decir que en algún momento llegó a plantearse la posibilidad de riesgo de caída en aquellas compañías que presentaban una situación financiera de extrema debilidad.

2.- Las grandes compañías cotizadas han cambiado recientemente su orientación y han pasado a un enfoque mas dirigido a fortalecer la estructura financiera, poniendo en marcha políticas encaminadas a la reducción o reestructuración de la deuda y a la contención de los gastos. En definitiva un enfoque a corto plazo que beneficia mas a los acreedores que a los propios accionistas.

3.- Por último no debemos olvidar la abundante liquidez que existe en la actualidad en los mercados. Se trata de una liquidez que busca refugio en activos con menores niveles de riesgo, que viene huyendo de otras inversiones que han ofrecido resultados negativos en los últimos tiempos.

¿Continuará esta situación tan favorable para los emisores en los próximos meses? Confiemos en que sí lo haga, ya que esta circunstancia puede aportar una gran tranquilidad desde el punto de vista financiero a las grandes empresas cotizadas, reduciendo el riesgo de crisis financiera y afianzando las bolsas en unos niveles ya de por sí bastante bajos.