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Juan
Carlos Ureta
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| "La amenaza de estancamiento económico más inflación, que en los 70 se conoció como "estagflación", ha vuelto a asomar la pasada semana.." |
En ese entorno de temores e incertidumbre, las Bolsas cerraron su segunda semana al alza, salvo Tokio, y lo cierto es que seguimos viendo los Indices por encima de niveles como el 6.000 en el Ibex, el 8.000 en el Dow Jones, el 1.300 en el Nasdaq Composite, el 800 en el S&P , y el 2.200 en el Eurostoxx, y seguimos viendo a las Bolsas con una buena disposición para aguantar en los niveles actuales y recibir con gran aplomo las noticias, sean del signo que sean.
A nuestro juicio ésa resistencia de las Bolsas es un dato muy interesante y tiene más que ver con los ya tres años de caídas y , en consecuencia, con el bajo nivel de las cotizaciones en general, que con un hipotético "descuento", por parte de las Bolsas, de un aplazamiento de la guerra en Irak.
Como toda situación que se prolonga excesivamente en el tiempo y que, por esa misma razón, pasa a formar parte del escenario cotidiano de los mercados, la amenaza de guerra en Irak empieza a ser un factor en gran medida descontado por las Bolsas y que, salvo novedades que se salgan de un guión no tan imprevisible, no aporta elementos sustanciales al devenir de las cotizaciones.
Es siempre difícil interpretar por qué suben o bajan las Bolsas en el cortísimo plazo, pero, a nuestro juicio, en un mercado ya familiarizado con la posibilidad de una guerra, y a falta de novedades sustanciosas en la cuestión de Irak (novedades que no son aportadas por el conocido juego diplomático de pasos hacia adelante y pasos hacia atrás) las Bolsas esperarán al desenlace alimentándose de datos económicos. La última semana de Febrero no van a faltar referencias en este terreno, tales como la confianza del consumidor y ventas de viviendas usadas el Martes, los pedidos de bienes duraderos y venta de viviendas nuevas el Jueves, y el PIB preliminar del cuarto trimestre de 2.002 en USA unido al PIB español y alemán del cuarto trimestre el Miércoles y al IPC de la zona euro de enero el Viernes, así como los resultados de Hewlett Packard, Telefónica, Endesa o Repsol.
Todos estos datos serán relevantes para comprobar en que medida el consumidor empieza a estar fatigado o no, tras ser el sostén de la economía en los tres últimos años, y para comprobar también en que medida los famosos "desequilibrios" generados por el ciclo de crecimiento de los noventa se están o no corrigiendo , aunque sea poco a poco, porque aunque es cierto, como decía Greenspan , que la resolución de las tensiones geopolíticas pueden ayudar muchísimo a la economía, no hay que olvidar que la actual crisis económica no la provocó el ahora llamado riesgo geopolítico, sino los desbalances a los que llegó la economía a fines de la pasada década. Y esos desbalances deben corregirse.