Nº80
Del 19 al 25 de Febrero del 2003
 


 


 
 

Rafael Termes
Profesor del IESE, Universidad de Navarra
"Hay déficit y déficit"

 
 





El Presidente de los EEUU ha presentado su proyecto de presupuestos para 2004, que prevé un déficit de 307.000 millones de dólares, lo que significa el 2,3% del PIB, prácticamente igual a las previsiones para 2003 cuyo déficit de 304.000 millones equivale al 2,8% del PIB. Ante este hecho, surge la tentación de pensar que EEUU está cayendo en el perverso modelo de déficit europeo que, rompiendo con el PEC, está originando déficit del orden del 3% en Alemania y Francia, para citar sólo las más importantes economías de la zona euro.
  "No cabe duda, a mi juicio, que déficit por déficit, es preferible el que están afrontando los EEUU, cuyo comportamiento económico, visto a largo plazo, supera, desde hace muchos años, al de Europa.."

Pero la realidad es muy distinta. Ciertamente que, dejando aparte el déficit que, a partir del superávit, resulta del funcionamiento de los estabilizadores automáticos, el déficit público, en sí mismo, es indeseable. Pero hay déficit y déficit. Alemania tiene déficit a consecuencia del incremento desmesurado del gasto, después de haber aumentado considerablemente los impuestos, mientras que el déficit de los EEUU se produce porque, después de haber rebajado el gasto público, con excepción del destinado a seguridad interior y defensa que, lógicamente, se incrementa fuertemente, el presupuesto norteamericano contiene una substancial rebaja de los impuestos. Y aquí es donde, de acuerdo con la diferencia de modelo económico, empieza la diferencia entre el déficit
norteamericano y el déficit europeo.

La reducción de impuestos norteamericana supone dejar más dinero en manos de los agentes económicos para que éstos, desarrollando sus proyectos de inversión, generen crecimiento y empleo. Desde luego que, en el primer momento, el déficit hay que cubrirlo con aumento de la deuda, que generará más gasto por el efecto de los intereses de esta deuda. Pero, posteriormente, la mayor actividad creada por la reducción de impuestos, generará, aún con tipos rebajados, mayores ingresos para el Estado y, transcurrido un tiempo más o menos largo, se restablecerá el equilibrio presupuestario, aparecerá el superávit y se podrá amortizar la deuda ocasionada. Lo cual es totalmente distinto de lo que acontece en el modelo europeo, personificado actualmente por Alemania, que al expoliar a los ciudadanos con el aumento de los impuestos, la menor actividad inducida, ocasionará la entrada en una espiral impositiva o la acumulación de más y más deuda.

No cabe duda, a mi juicio, que déficit por déficit, es preferible el que están afrontando los EEUU, cuyo comportamiento económico, visto a largo plazo, supera, desde hace muchos años, al de Europa. De hecho, dentro de la crisis general en que nos hallamos, el PIB de USA en 2002 ha crecido un 2,4%, frente al 0,4% de Alemania y, según la OCDE, en 2003, los crecimientos pueden ser 2,6% para USA y 1,5% para Alemania.