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D. Juergen B. Donges
Director
del Instituto de Política Económica de Colonia
"La fase previa a una
posible guerra es la que más inseguridad crea a los agentes
económicos"
El ataque militar a Irak es inminente y el impacto en la economía
internacional puede ser muy grave. La esperanza está en confiar
que el conflicto se resuelva lo antes posible.
1.- ¿Cómo se puede describir la difícil situación
en la que nos encontramos?
Nuestra situación es la del periodo anterior a una eventual
guerra, que es particularmente delicado. Es la fase que más
inseguridad crea a los agentes económicos, pues éstos
no saben si los inspectores de la ONU pueden continuar con su labor
y durante cuánto tiempo, si finalmente va a haber un ataque
y cómo se desarrollaría la guerra.
2- ¿Cuáles son las primeras consecuencias económicas
de esta incertidumbre?
La subida del precio del petróleo por encima de los 30
dólares y la notable debilidad del dólar son reflejo
de la prima de riesgo correspondiente, mientras que el oro actúa
como valor refugio y su cotización se dispara hacia máximos
históricos que no se habían visto desde 1997, superando
recientemente los 350 dólares/ onza. A efectos de estabilizar
las expectativas es mejor que la guerra comience cuanto antes.
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"A
efectos de estabilizar las expectativas es mejor que la guerra
comience cuanto antes." |
3- ¿Qué podría pasar si la guerra se prolongara
demasiado?
Si la guerra se extiende a toda la región y se produce
la destrucción de yacimientos petrolíferos junto con
ataques terroristas a EE.UU. u otros países, el precio del
petróleo se dispararía manteniéndose en un
nivel muy alto indefinidamente, las bolsas se derrumbarían
y los tipos de cambio en los mercados de divisas se desestabilizarían,
provocando la inevitable desconfianza de inversores y consumidores.
En este contexto la recesión económica tanto para
EE.UU como para el resto de los países haría disminuir
la producción este año y el próximo y el paro
aumentaría.
4- ¿Cuál sería el coste de la contienda?
En la guerra del Golfo el coste fue de unos 80.000 millones de
dólares. En este caso, si hubiera que mantener tropas de
ocupación, los gastos serían de entre mil y cuatro
mil dólares a día. Sin contar con la reconstrucción
de las zonas devastadas, los analistas hablan de varios miles de
millones de dólares adicionales al año.
4- ¿Quién asumiría estos gastos?
La mayor parte deberá sufragarlo la Administración
de Bush, lo que elevará el déficit público
que ya se encuentra en el 3,2% del PIB, y éste presionará
al alza los tipos de interés a largo plazo desanimando la
inversión empresarial y frenando el consumo privado. La debilidad
del dólar sería buena para la economía estadounidense
pero para la zona euro, la continua apreciación de la moneda
afectaría a las exportaciones al ver mermada su competitividad
ralentizando el ritmo de actividad general.
En conclusión, una guerra rápida y eficaz no daría
motivos a los bancos centrales para reducir los tipos básicos
de interés, pero sí en caso de complicarse las cosas.
Además, el precio del petróleo podría recuperarse
a lo largo del año, bajando hasta niveles de 20 a 25 dólares
y una mejora notable y sostenible de las cotizaciones de las bolsas.
Los efectos sobre la coyuntura internacional serían positivos
así como para la trayectoria de la recuperación económica
de la UE.
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